ECOS del 4 de agosto, por Loli Dueñas

Abre la noche Gustavo Moreno con una cita de Miller en El postanalítico, publicado en Conferencias Porteñas 3 para plantear la conversación como el modo de trabajo específico entre los miembros de la Escuela. La conversación es un dispositivo de trabajo que implica la desuposición de saber del Uno, del saber soportado por uno solo. El otro en la conversación tiene algo que decir y no es un saber conclusivo. Así nos invita a los presentes a participar.

Los colegas invitados en esta oportunidad fueron convocados a partir de una cita de Lacan en el Seminario XXI Los incautos no yerran, de la clase 15 del 11 de julio de 1974 y de un caso clínico publicado en Histeria: Triángulo, Discurso, Nudo: Caso 2.

Gastón toma tres momentos de la enseñanza de Lacan para hacer el recorrido en la histeria de la identificación imaginaria; la dialéctica falocéntrica y cómo la identificación al falo hace obstáculo a la relación entre los sexos. Luego ubica en las fórmulas de la sexuación, la identificación al falo del lado macho y del lado femenino, el hombre es todo de ella, pero al ser ella no-toda, ama como tal quedándole algo de su goce corporal, suplementario, sin regulación para decirse. Se trata de lo femenino, más allá de la identificación fálica de la histeria.

Coty Beneitez toma la última enseñanza de Lacan y ubica allí dos momentos: del Seminario XVIII al XX donde Lacan ubica el goce femenino a partir del goce masculino; mientras que a partir del Seminario XXI Lacan generaliza el goce femenino y lo reduce al acontecimiento del cuerpo como efecto de un decir. Este recorrido le permitirá a Lacan formular el goce del Uno, desde la cuantificación de las fórmulas de la sexuación, que le corresponde una identificación y de la identificación a la unificación. Toma las identificaciones freudianas a partir del goce y hace hincapié en la identificación primaria, previa a cualquier elección de objeto. Esta identificación funda el nudo neurótico y pone en juego la angustia. En la perspectiva del fin del análisis y el pase, esta reformulación de las identificaciones freudianas a partir del goce, le permite a Lacan presentar la identificación con el síntoma uno.

Coty y Gastón coinciden en relación al caso propuesto que se trata de una histeria en la que, la identificación viril la sostiene en una posición masculina que la aleja del goce femenino. La consistencia del goce fálico impide un goce más del lado femenino.

En la conversación, se rescata de los trabajos el intento de empezar a hablar de la pluralización de los goces y cómo operamos en la clínica con eso.

Al hablar de histeria y goce femenino se lo puede plantear de un lado el goce fálico/goce del síntoma/ y más allá, el goce femenino. Queda la pregunta si todo síntoma es goce fálico. Se plantea no confundir goce fálico y goce pulsional, y cómo el atravesamiento del fantasma debería vaciar al síntoma de goce fálico, al menos en parte.

Se rescató cómo la identificación que arma la mascarada posibilita ir al encuentro de la no relación sexual pero a la vez la obstaculiza. El síntoma histérico implica un rechazo del cuerpo y cuando este se sintomatiza recién puede llegar a ser acontecimiento del cuerpo, planteo que queda en pregunta.

Gustavo como coordinador de la reunión retoma la cita del inicio para decir que el Otro encarna lo que queda por decir para cerrar esta noche productiva de Escuela.