Estilo

Luis Tudanca

Fantasma

En el argumento de las jornadas de la Delegación Mendoza de la EOL se cita al Lacan de la obertura de los Escritos dónde afirma: “Es el objeto quién responde a la pregunta sobre el estilo que planteábamos de entrada.”[1]

En una primera aproximación afirmaré entonces que el objeto a comanda y conforma lo que designamos como estilo de alguien.

¿Pero ubicado en qué lógica? Responderé: en la lógica del fantasma.

O sea, habría una posibilidad de pensar el estilo sostenido desde el fantasma fundamental.

Si fuera así el lazo social estaría muy dificultado.

Queda entonces sospechar, si seguimos estas coordenadas que propongo, que hay un estilo en el inicio de un análisis, que devela una realidad sufriente para el sujeto, y un estilo a partir del atravesamiento del fantasma que encaja mejor en la modificación que se obtiene de una realidad desdibujada a reconfigurada.

Este momento es el que llamaríamos, con Lacan, “no sin angustia”.

Leo así el argumento en el punto que se afirma que el estilo es como un Jano: por un lado, tiene relación con el Otro y por otro lado tiene relación con el objeto a.

Es decir, hay un estilo sostenido en el Otro, que no es más que el fantasma, el Otro de cada quién, y un estilo sostenido en el objeto a, a partir de la caída de ese Otro.

O sea, un estilo con Otro, un estilo sin Otro.

En el argumento también se usa el término depuración. Me gustó mucho el empleo de ese significante porque muestra bien un proceso que va del estar sometido al estar advertido, aunque no sin resto.

Nada en psicoanálisis es sin resto.

Miller nos recuerda lo que Lacan decía de Sade, él “…no es engañado por su fantasma, en la medida en que el rigor de su pensamiento pasa a la lógica de su vida.”[2]

Otro pasaje para reflexionar sobre el tema que nos convoca: de estar engañado a pasar a la lógica de una vida…el atravesamiento.

Miller traslada ese argumento a la vida de Lacan. Lo hace en “Un estilo mock-heroic.”[3]

Una traducción posible, seguramente pobre del término mock-heroic es “heroicómico”, algo así como una condensación de heroísmo y comicidad, que podríamos tomar en el sentido de lo cómico que Lacan menciona en la primera clase de su Seminario 11.

Allí lo llama “lo cómico puro” y es indudable que, para él mismo, surge en un momento de caída del Otro, de Otro barrado.

Va en la línea que vengo sosteniendo: cayó el Otro, me agarra un ataque de risa en el lugar dónde se esperaría un ataque de angustia. ¿De qué me río? De la inconsistencia del Otro.

Las obras mock-heroic son típicamente sátiras o parodias que se burlan de los estereotipos, es decir, del Otro.

Clásicamente se ocupan de los héroes y de la literatura heroica. En general ponen a un tonto en el papel de héroe o exageran las cualidades heroicas a un punto tal que se vuelven absurdas.

Miller afirma de Lacan que “su pensamiento y su vida convergían en a, en el objeto a” y agrega: “siempre discordante con el Otro.”[4]

Pero Miller avanza mucho más y se pregunta por el fantasma de Lacan y de qué forma no estaba engañado por él.

Y Miller arriesga: “…sólo veo el fantasma heroico”[5] en Lacan. Pero es una doble afirmación: es ese fantasma y no era engañado por él. Aún si lo usaba exagerando.

Llegados a este punto Miller afirma: “Sí, el estilo de Lacan, si hubiera que caracterizarlo con una palabra, lo llamaría casi constantemente mock-heroic. Eso quiere decir: antitrágico.”[6]

El sinthome

¿Hay un estilo sostenido en el sinthome? Y ¿qué querría decir eso?

Me oriento por una clase de Lacan de su seminario L”Insu… del 16-11-76.

Lacan habla allí que el análisis es una demarcación y pregunta: “Será o no será identificarse con el propio síntoma, tomando la precaución de una especie de distancia.”[7]

Mi pregunta: ¿esa especie de distancia referida al síntoma (sinthome) no constituye la posibilidad misma de la consolidación de un estilo singular?

Decir estilo singular es redundante. Lo que quiero subrayar con ese sintagma es que, mientras el síntoma depende del Otro la singularidad está opacada por sus marcas. Una vez sacudido el Otro, si uno deja de estar constreñido por él, habría la posibilidad de desplegar, no construir porque siempre estuvo, un estilo.

Pero esto, como vimos, valdría también para el fantasma. ¿Adónde residiría la diferencia?

Lacan agrega: “¿Qué quiere decir conocer? Conocer el propio síntoma significa saber hacer con, saber desenmarañarlo, manipularlo.”[8]

Pero en la traducción que se propone en Lacaniana hay una sorpresa. Se propone para el saber hacer con: “ser hábil en el trato de, sobre todo, de personas” y más adelante Lacan cierra el argumento y propone: “Saber darse maña con (savoir y faire avec) el propio síntoma: éste es el final del análisis”[9]

Hasta aquí podría sugerir que un estilo, el de cada quién, se despliega sin las contaminaciones del Otro, aún con las impurezas de lo impropio, si uno llega a conocer el propio síntoma y se identifica con él.

Eso permite saber darse maña…con la gente. Reconozcamos que en general, algo por lo cual uno se analiza, es porque tiene enormes dificultades para darse maña con la gente.

Pero todavía hay una sorpresa más. Lacan agrega, en la misma línea: “Lo que el hombre sabe hacer con su imagen corresponde a esto (savoir y faire avec) bajo cierta perspectiva y permite imaginar el modo en que nos la arreglamos con el síntoma. Aquí está en juego el narcisismo secundario”[10]. La identificación al síntoma define un savoir y faire avec. Pero ese saber darse maña con toma dos vías.

Por un lado, se trata del partenaire sexual como medio de goce. Uno logra arreglárselas con el partenaire sexual, siempre más o menos, hay que decirlo, en el encuentro de los cuerpos.

Eric Laurent lo dice así: “Para hacer con (darse maña) con este goce, que es una mezcla de RSI, ya no basta con apoyarse en los recursos del sentido…” Se refiere al síntoma de lado del sentido.[11]

La otra vía es la de darse maña con la imagen.

En un caso se trata del uso de los cuerpos, en el otro se trata del uso de la imagen. Y siempre, en ambos casos, está en juego el goce. Diría los goces…

El parlêtre, agrega Eric Laurent, “es un compuesto que no es una sustancia, un ser ligado al cuerpo, no es un ser aristotélico, es el sinthome lo que le da una sustancia”[12].

Esta segunda vía permite pensar el despliegue de un estilo sostenido en el sinthome.

Digo despliegue porque no se trata de emergencia de algo totalmente nuevo, sino de abandono de la carga de sufrimiento, depuración del exceso que un parlêtre deposita en el lazo social, se trata de aligerar y obtener una satisfacción.

En análisis uno se desconoce radicalmente en algunas oportunidades. Es esperable que el conocerse desde el síntoma, con el sinthome, uno pueda soportar bastante mejor su propia imagen.

Ese despliegue, muy singular, afirma un estilo con el cual uno se siente bastante cómodo, aunque nunca cese la interrogación sobre cómo retorna del semejante nuestra acción. Es una manera de tratar lo que Miller llama en Sutilezas analíticas permanecer siempre en relación al yo-no-quiero-saber-nada-de-eso-.

Es que el estilo singular debería ser lo suficientemente no-segregativo como para que siempre sea posible lo común de un trabajo… a pesar de los estilos.


[1] LACAN, J. “Obertura de esta recopilación”. Escritos 1, Siglo XXI Editores, Buenos Aires.

[2][2] LACAN, J. “Kant con Sade”. Escritos 2. Paidós Argentina 1980 Página 350.

[3] MILLER, J.-A. “Un estilo mock-heroic”. Revista Uno por Uno N°23, 1991.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] Lacan, J. “El seminario Libro 24 L”Insu….”. Revista Lacaniana 29. Grama, Argentina, 2021, p. 10.

[8] Ibid., pág. 11

[9] Ibid.

[10] Ibid.

[11] Laurent, E. “El Unarismo lacaniano y lo múltiple de las conductas sexuales”

[12] Ibid.