Estilos y apuesta

Eleonora Abramovich

La invitación a la escritura me permitió poner a dialogar e interrogar lo que podrían ser los estilos y la apuesta en psicoanálisis, con lo que estoy trabajando en un cartel sobre el Seminario 16 de Lacan.

La frase de Miller en el argumento de las Jornadas: “nos toca poner nuestra práctica al compás de nuestra era, sin nostalgias, sin amarguras, sin espíritu de revancha”[i]. Parece un pivot fundamental para poder pensar. Para no caer en la lógica de, cualquier tiempo pasado fue mejor o de convertir al psicoanálisis en el discurso de todos los discursos.

Lacan en Obertura… de los Escritos 1 dice: “»El estilo es el hombre mismo», se repite sin malicia alguna, ni inquietarse porque el hombre ya no sea una referencia tan segura”.  Agrega más adelante bajo la forma de pregunta: “¿Suscribiríamos la fórmula: el estilo es el hombre, con solo prolongarla: el hombre al que nos dirigimos?”[ii]. Aquí se abren algunas de mis preguntas sobre los estilos y la apuesta. 

Sabemos que nuestra posición con respecto a la angustia es particular. No nos ubicamos del lado de la eliminación porque si no iríamos por la senda del todo es posible. ¿Desangustiar?[iii], es el título que propone Eric Laurent al primer capítulo de Ciudades Analíticas. En este desarrollo  Laurent responde que la introducción de la pregunta sobre el deseo y el estatuto de la interpretación  pueden ser algunas orientaciones para hacer con la angustia.  Poniendo en relieve lo que sitúa Lacan en La Dirección de la cura… planteando que desangustiar implica hacer consistir al síntoma para hacer jugar la interpretación.

Entonces la pregunta: ¿estilos, como maneras singulares de hacer con la angustia? Se desprende entonces una cuestión que menciona Lacan en el Seminario 7: “¿Debemos nosotros, con la esperanza de hacer acceder a nuestros pacientes a la posibilidad de una felicidad sin sombras, pensar que puede ser total la reducción de la antinomia que Freud mismo articuló tan poderosamente?[iv]

El psicoanálisis es un discurso dice Lacan, que permite hacer de esta práctica una práctica trasmisible, cuya apuesta puede ser la palabra, pero no solo, sino también el silencio como invitación al despliegue del discurso. Considero que no es una práctica que se dé sin evaluar los riesgos de la apuesta que se hace. Entre estas que el psicoanálisis no sea un saber distante, que se mira desde lejos como un discurso complejo y sin cuerpo, sino que sea, una a-puesta de estilos.

Sigo con los estilos, es que en estas Jornadas se nombra aquello que puede ser discutido también, los estilos, ¿cómo efectos por venir? Me interroga la cuestión del estilo y la apuesta con la frase de Lacan del 75 en EE.UU cuando habla en las Universidades;  dice que: “Un análisis no ha de ser llevado demasiado lejos. Cuando el analizante piensa que es feliz por vivir, ya basta”[v]. (Silvia Ons considera que lo hace como política para hacerse escuchar por los norteamericanos) ¿Cómo interpela esta cita la demanda actual de felicidad inmediata sin perder la brújula de un análisis?

Y también la apuesta, alrededor de la de Pascal gira gran parte del Seminario 16. Entonces algo que puede decantar es que la apuesta del psicoanálisis no es equivalente a la  de Pascal.  El Seminario nos ofrece este embrollo quizás para separar este punto.  Pascal apuesta a algo que puede ser seguro: si creemos en Di-s es posible una infinidad de vidas infinitamente felices, mientras que la otra apuesta no. Por ende, el significante que propone las Jornadas, llama a pensar sobre el hacer y el lugar del analista en esta época, en el hacer con la contingencia, con los arreglos posibles frente a eso que no es posible. La apuesta del psicoanálisis es también un llamado a hacer con un estilo, que no es el del imperativo de la felicidad absoluta.

Miller en Hacia Pipol 4 dice «Los efectos psicoanalíticos no dependen del encuadre sino del discurso, es decir de la instalación de coordenadas simbólicas por parte de alguien que es analista, y cuya cualidad de analista no depende del emplazamiento de la consulta, ni de la naturaleza de la clientela, sino más bien de la experiencia en la que él se ha comprometido»[vi]. Pienso, no hay forma que el psicoanálisis apueste a los seguro o a lo infinito, entonces podemos pensar como pequeño recorte que los estilos ¿podrían ser, efectos de análisis?


[i] MILLER, J.-A, “Todo el mundo es loco”. Lacaniana No 32, Buenos Aires. Grama. 2022.

[ii] LACAN, J. “Obertura de esta recopilación”. Escritos I, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, pág. 22.

[iii] LAURENT, E. Ciudades Analíticas. Tres Haches, Buenos Aires, 2004, pág.10.

[iv] LACAN, J, (1959-60) El Seminario, libro 7, La ética del Psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires, 2004.  pág.61

[v] LACAN, J. “Conferencias y charlas en universidades norteamericanas, nov. – dic”. 1975. https://www.lacanterafreudiana.com.ar

[vi] MILLER, J.-A. Hacia PIPOL 4, http://ampblog2006.blogspot.com, 2007.