Todas las entradas de: Gustavo Saraceno

EOL TV

Queridos colegas con mucha alegría les presentamos el relanzamiento de nuestro canal YouTube: EOL TV, con estilo y dinámica renovados. 

Es nuestro deseo que funcione como un espacio digital que permita hacer de puente entre los acontecimientos de Escuela y la comunidad.

Tenemos el gusto de lanzar esta nueva serie con la Conferencia de Christiane Alberti, presidente de la AMP, en ocasión de la apertura del Seminario anual de la AMP en la EOL Delegación Uruguay, el día 9 de marzo de este año.

Se puede acceder al video desde el siguiente LINK

AE

Diana Palma

Agradezco la invitación a la Coordinadora a formar parte de esta mesa y primera Noche.

Comienzo explicando el nombre del trabajo. “AE[1], no es idea original, es copia fiel del nombre de un artículo de Germán García de un libro que se llama Qué política para el psicoanálisis en un apartado que lleva por nombre El amor en la Escuela.

La propuesta a trabajar desde la pregunta“ ¿Por qué una Escuela para la formación analítica?” me hizo recordar el nombre de ese artículo, AE; y motiva ese título la particularidad de algo que me gustó y es que la abreviación de AE, Analista de la Escuela, es la misma que a AE como “Amor a la Escuela”.

Evidentemente mis resonancias en el momento de ponerme al trabajo y pensar en la formación, fueron hacia una vertiente libidinal.

En el artículo mencionado AE dice “en la declaración de amor no hay que creer nunca”, haciendo referencia a la vertiente imaginaria del amor, relación amado-amante, pero, por otro lado, nos recuerda que Lacan, en el año ´77, arribó a una conclusión sobre el amor cortés y es que: el amor es vacío. Se desprende de acá, dice Germán García, que amar la Escuela, entonces, no es otra cosa que amar un vacío, un vacío que habita su núcleo, constituyéndose allí su vertiente real y fundante.

Ese vacío, esa falta, ese real se plasman en la pregunta ¿Qué es un psicoanalista? Una pregunta que no puede ser respondida sino es por el intento de uno por uno, en el marco de una experiencia de análisis llevado hasta el final.

En Política lacaniana, Miller nos recuerda que Lacan crea y sostiene la estructura de la Escuela en el SsS y en la relación con el agalma. Ambos conceptos están directamente vinculados al amor. Cuando fundó la Escuela de la Causa freudiana, el llamado que hizo fue “a los que todavía me aman”.

Lo agalmático de la Escuela siempre fue la enseñanza de Lacan.

En relación al amor, la Escuela se sostiene en la relación de cada uno con ese SsS que no es otra cosa que amor de transferencia y amor al saber. Ambos aspectos, ponen sobre relieve dos perspectivas a tener en cuenta: una, el amor de transferencia, otra, el amor al saber. [2]

Del amor al saber, se puede decir, que es un amor que no quiere saber nada de su propia causa y Lacan lo precisa como un rechazo de saber, un horror al saber sobre la castración, es aquel fundado en el amor al saber del Otro. Sería lo que conocemos como apertura y cierre del inconsciente, en su cara más resistencial, como obstáculo.  Por eso Lacan concluirá, que un verdadero amor desemboca siempre en el sacrificio del objeto ubicándolo así al final de la experiencia analítica ya que un verdadero amor es aquel que se confronta a la falta del lado de la castración y no del lado de la completud.

La Escuela una experiencia inaugural

Cuando Lacan creó su Escuela lo hizo como una “experiencia inaugural”[3], nos dice Miller en Política lacaniana. Esto significa que decidió arreglárselas con el grupo analítico de una forma distinta a cómo se las arreglaba Freud con la enseñanza,  con la transmisión y como resultado de un análisis.

La idea de Lacan era un grupo analítico sin ritos respetando la teoría, la experiencia y la práctica. Dirá: “Ubica a la Escuela como un organismo crítico a lo que sucedía en esa organización internacional” ( IPA).[4]

La idea fundamental sobre la que edifica la Escuela es la transferencia y le pone Escuela para diferenciarla de una Sociedad e invita a los no-analistas.

Los no-analistas, es una categoría que me interroga y Miller en El Banquete de los Analistas nos dice al respecto: “incluso aquellos que no se vuelven miembros pero se encuentran cerca, que trabajan para una Escuela de psicoanálisis, son atraídos por este. En 25 años muchas veces constaté admirado esta atracción”[5].

Miller también en El Banquete… se refiere a los no-analistas, como aquellas personas que se interesan por el psicoanálisis pero que no son practicantes, como lo fue él de joven.

Lo anterior es importante porque la Escuela de Lacan se fundó con la idea de ir más allá de toda elite, de unos pocos elegidos y a puertas abiertas. Él apuntó, desde su creación, a terminar con el “entre nos”, dice Miller.

Escuela quiere decir que no es solo para especialistas y así lo escribió Lacan en Reseñas de enseñanza.

“Propuso una nueva articulación del adentro y el afuera, justamente para impedir que el banquete de los analistas se cerrara; no solo para que entrara gente nueva, sino para imponer otra topología, en la cual el afuera pase adentro”.[6] Fue la democratización del psicoanálisis.

Lacan instaló la figura del éxtimo y solo dejó para el interior el pase.

Dice Miller: “Hay un saber que solo puede inventarse si se sangró por él, si se pagó el precio” pero, “… esto solo vale como saber si se puede transmitir a los otros, a aquellos que no tienen la experiencia. Eso es lo que significa la transmisión del psicoanálisis.”[7]

 En Los analistas y los semblantes se pregunta: ¿Cómo pasar de lo que se transmite a uno solo a lo que se transmite a todos? El pase está precisamente ubicado en ese lugar, para pasar del psicoanálisis al matema.[8]

¿Cómo darle valor universal? Para eso Lacan, en el momento de creación de su Escuela, invitaba y esperaba que los demás, los no-analistas, se mezclasen en los asuntos analíticos.[9]

La forma de transmitir lo particular a lo universal mediante el matema es el pase, es el lugar más científico que encuentra la Escuela para ese fin.

Pero ¿Qué es un analista? 

Traeré 2 términos, un binario que formuló Lacan en su Prosposición…[10] que es donde introduce el concepto de Pase, la extensión y la intención.

La extensión designa los elementos que caen bajo un campo; por ejemplo, los miembros que hay dentro de un conjunto. La intensión concierne a la definición de ese conjunto, los criterios de pertenencia a ese conjunto.

¿Un analista tiene extensión? ¿Qué intensión tiene el término psicoanalista? Se pregunta Miquel Bassols[11].

Estas preguntas motivan la existencia de la Escuela, el analista es uno por uno. No hay una extensión que haga la clase “el psicoanalista”, no debería haberla y por eso son tan importantes los no-analistas en el Escuela y de lo no-analista en cada uno de sus miembros.

Si podemos decir que el psicoanálisis en extensión es todo el campo de interés para el psicoanálisis: literatura, antropología, religión, todo saber que se acumula y que estaría más del lado de discurso universitario. El psicoanálisis en intensión no es acumulable, se produce nuevo cada vez, hace a la experiencia particular, se vincula al saber inconsciente, hace al goce y a la satisfacción pulsional. Es inédito.

Se parte de la inexistencia de “el psicoanalista” como un universal. El saber del psicoanalista es una formación del inconsciente, es la relación particular de cada sujeto con la causa analítica.

Para concluir y retomando el vacío, Eric Laurent nos dice: “La definición de analista es un vacío, alrededor de ese vacío la Escuela del Pase verifica la existencia uno por uno de sus analistas. La cuestión de la  formación está polarizada por esa experiencia”.[12]

Irene Kuperwajs cita de G. Dargeton en su trabajo Variaciones sobre el amor en la Escuela, cito: “La Escuela hace una oferta de vacío a través del dispositivo del pase. El pase como un destino posible del amor de transferencia en tanto que vacío, sin Otro” [13].

Comparto las palabras de la presentación de los documentos sobre la Escuela Una: “La Escuela Una no es una institución, no tiene ni sede ni estatutos. Es una experiencia sin fronteras y translinguística que pretende mantener viva la orientación lacaniana en el Psicoanálisis”[14]

Estar ahí, acá, con ustedes siendo parte de eso y colaborando con esa causa, causa mi formación.


[1] García, Germán, “AE”, Qué política para el psicoanálisis, Colección Orientación Lacaniana, 2003, p.103.

[2] Kruger, Flory, “Los usos del Amor”, Qué política para el psicoanálisis, Colección Orientación Lacaniana, 2003, p. 108

[3] Lacan, J. “Acta de Fundación” (21 de junio de 1964)

[4] Miller, Jacques-Alain, (1999), Política lacaniana, Colección Diva, Buenos Aires, 2017, p. 25

[5] Miller, Jacques-Alain, El Banquete de los analistas, Paidós, Buenos Aires, 2000, p. 39

[6] Ibíd., p. 41.

[7] Ibíd., p. 43.

[8] Miller, Jacques-Alain, (1991) “El analista y los semblantes”, Conferencias Porteñas 2” Paidós, Bs. As, 2009, p. 115-140.

[9] Ibíd.

[10] Lacan, Jacques, (1974), “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, Momentos cruciales de la experiencia analítica, Manantial, Bs. As., 1987, p. 10.

[11] Miquel Bassols, (19 de septiembre de 2007) “Psicoanálisis en intensión y en extensión: los tres puntos de fuga” Intervención en el Seminario del Campo Freudiano de Barcelona en 1999, Psicoanálisis Lacaniano, Psicoanálisis en intensión y en extensión: los tres puntos de fuga, de Miquel Bassols (psicoanalisislacaniano.blogspot.com)

[12] Tarrab, Mauricio, (14 de abril de 2002), “Sobre la Formación Analítica y la Escuela”, Acerca de la AMP, la Escuela UNA. Asociación Mundial de Psicoanálisis (wapol.org)

[13] Kuperwajs, Irene, “Variaciones sobre el amor en la Escuela”, Qué política para la Escuela, Colección Orientación Lacaniana, Buenos Aires, 2003, p. 115

[14] Presentación en Acerca de la AMP, la Escuela Una.- Asociación Mundial de Psicoanálisis (wapol.org)

La Escuela entre hiancia y extimidad

Déborah Trovarelli

Al recibir la invitación a esta Noche de Escuela, primera para mí y primera a su vez como miembro de la Escuela, comencé a recorrer con mucho entusiasmo el argumento y los textos propuestos por la coordinadora. Allí se proponen dos interrogantes: el por qué una Escuela, la experiencia de formación que se espera que allí se atraviese y la implicación de la misma en la AMP y la Escuela Una.

Dos puntos resaltan para mí de dicha elaboración respecto a la Escuela: La hiancia estructural en el saber que constituye su ley y una política respecto a la AMP y a la Escuela Una atravesada por una lógica que incluye la función de lo éxtimo. De este modo hiancia y extimidad parecen ser dos condiciones de posibilidad de la Escuela. 

Intentare recorrer la pregunta acerca de cómo sería atravesar una experiencia de Escuela que se sostenga desde allí. 

Hiancia: la experiencia subjetiva de Escuela

J-A Miller en el texto La escuela de Lacan plantea que la misma está constituida alrededor de una falta, de un no saber que Lacan llama Escuela. Esto no hace desaparecer la antinomia de la institución analítica y de su experiencia (la analítica), con la paradoja que lo más importante en la Escuela no es lo que ella sabe, lo más precioso del saber de una Escuela es que ella sabe que no sabe.

La relación analizante – analizado es un vínculo social distinto del modo asociativo que vincula a los analistas entre sí. Para Lacan se trataba de una institución que no pusiera obstáculo al discurso analítico, una institución que pudiese favorecerlo y de esa manera no hacer una sociedad de analistas sino una Escuela constituida alrededor de un no saber qué es el analista, pero siempre buscando saberlo. 

Lacan sostuvo que, aunque la institución analítica no fuera la experiencia analítica era una experiencia.  De la creación de la Escuela de Paris decía que era una experiencia inaugural y no una simple técnica. No se trataba de algo artificial, los sujetos que vivieron el proceso de constitución de una escuela y el de sostenerla, atravesaron una experiencia subjetiva. Ese es un punto en relación a la creación de la Escuela en Mendoza que me interesa resaltar.

En el texto El analista y los semblantes Miller nos indica que apenas Lacan pronunció su Proposición del 9 octubre de 1967 frente a su Escuela escribió La equivocación del sujeto supuesto saber. La palabra “equivocación” no traduce de manera adecuada la palabra francesa méprise, hay que volver al sentido propio de esta palabra: “captura”, “toma”, “presa” y a lo que escapa a ese esfuerzo de captura. Lacan considera que el analista está determinado por la estructura de la méprise del sujeto supuesto por saber. Por eso, el problema con el analista consiste en que está determinado por algo que escapa. Lo cual se encuentra en todos los niveles de su práctica, así como en los de su posición subjetiva y en los impasses constitutivas de su existencia en grupo.

Miller allí compara al analista con los que si tienen la suerte de no estar determinados por esa estructura y están determinados por la captura de un saber. “Es más fácil trabajar duro para obtener una licencia, un diploma superior, luego un diploma súper superior y por fin el diploma que dice que ya no hay más diploma después. Es un placer trabajar para obtener una competencia que se puede verificar”. [1]

Para ilustrar esta relación Miller sugiere que, así como Marcel Duchamp hizo la obra extraordinaria, “La casada desnudada por sus solteros”, se debería imaginar una obra de arte, “El analista engañado por sus analizantes”, mostrando al analista vestido por sus analizantes.[2]

“Hay una ropa que no hay que comprar, y que no hay que dejarse regalar: el vestido de sujeto supuesto saber. Se observa que el analista quiere ese ropaje, y a veces prefiere quedarse en el círculo reducido donde le ponen esa prenda maravillosa, por miedo a ser desnudado por sus colegas y analizantes. Una Escuela no puede ser el todo de la práctica analítica, pero debe ser un lugar donde se dé la suerte de quedar al desnudo al entrar. Al modo del frontispicio antiguo: Nadie entra en la Escuela si no está desnudo”. [3]

Si el analista no se refiere de manera auténtica a ese agujero del no saber, no puede causar en el sujeto el deseo de saber, que es lo que califica a un analista. No puede transmitir ese deseo de saber si no tiene de manera auténtica con la hiancia en el saber.

La función de la extimidad

Del segundo punto del texto propuesto para el trabajo de esta noche me interesó especialmente intentar captar la función de extimidad como parte de la política de la Escuela que se lee en su doble vertiente: 

Vemos cómo por un lado para poder sostener una política de la enunciación la Escuela necesita estar atravesada por la función de extimidad que la AMP cumple para la Escuela.

Además, se propone que dicha función estaría del lado de la Escuela Una que perfora el empuje a la una lógica del todo que en la AMP pueda surgir.

¿De qué se trata esta función que parece ser crucial para que la experiencia de Escuela se sostenga?

Mauricio Tarrab en su trabajo Tres para el psicoanálisis: Cartel, Escuela y Pase, la ubica en relación a la función del más-uno como el elemento no homogéneo del conjunto: “Cualquier sociedad puede superar el estado de dispersión en tanto un elemento más-uno permita formar el conjunto de los otros. Al más-uno, que Lacan extrae de la teoría política, le da otros usos más allá de evitar el estado dispersivo. Es un uso especial, con cierto forzamiento de ese elemento no-homogéneo, en donde ya percibimos un adelanto de la función de la extimidad”.[4]

Me interesa en este punto retomar el concepto de extimidad en la orientación de Lacan. Se trata un término que él inventa, un neologismo que aparece por primera vez en el Seminario de la Ética y remite al lugar de exterioridad intima. Si bien el término es de Lacan, se apoya en el hallazgo freudiano de lo Unheimlich (lo siniestro), en tanto este supone que lo familiar puede volverse extraño sin solución de continuidad.

Miller le dedica un curso completo y dirá que: “lo éxtimo es lo que está más próximo, lo más interior sin dejar de ser exterior. Se trata de una formulación paradójica ya que el término extimidad se construye sobre la intimidad. No es su contrario porque lo éxtimo es precisamente lo íntimo, incluso lo más íntimo. Esta palabra indica que lo más intimo está en el exterior, que es como un cuerpo extraño”.[5]

Vemos cómo la extimidad inventada por Lacan constituye una exterioridad que no deja de ser interior. No se trata entonces de la Escuela como una exterioridad pura a la cual dirigirnos, llegar, alcanzar, ni de un lugar de captura de saber o autoridad sino de una instancia que funciona como ese cuerpo extraño, que da lugar a una experiencia a la cual cada uno podrá consentir o no atravesar.

Mauricio Tarrab en el texto citado lo ubica como parte de la política lacaniana del siguiente modo:

“Para poner en acto una política de la enunciación hay que tener una teoría de la extimidad que pueda aplicarse al grupo analítico, para que el grupo analítico no se haga consistente. Y la política lacaniana toma en cuenta la tesis de la extimidad. Todos nuestros dispositivos ponen en acto la tesis de la extimidad, es decir la tesis que indica que hay que reconocer y soportar que lo más exterior es también lo más íntimo. Sin eso la política se deriva inevitablemente hacia la consistencia. Por otra parte, la tesis de la extimidad apunta a que lo local no se deslice inevitablemente por su ladera preferida hacia la comodidad, finalmente insoportable, del pequeño grupo”.[6]

Para concluir diré que para poder capturar algo de en mi propia experiencia de entrada a la Escuela puedo servirme del término extimidad y transmitir cómo la Escuela que constituía un lugar al cual me iba adentrando vía la experiencia de Escuela en Mendoza; al entrar como Miembro se volvió algo éxtimo, una externalidad ligada a lo más íntimo, experiencia que me encuentro atravesando.


[1] Miller, J.-A., (1991), “El analista y los semblantes”, Conferencias Porteñas Tomo 2, Paidós, Bs. As. 2010.

[2] Ibíd.,

[3] Ibíd.,

[4] Tarrab, M. “Tres para el Psicoanálisis: cartel, Escuela y pase”. Revista Cuatro más Uno. Nueva Serie, N.º 3. 2020.

[5] Miller, J-A., (1985) Extimidad, Paidós, Buenos Aires, 2017, p.14-15.

[6] Tarrab, M. “Tres para el Psicoanálisis: cartel, Escuela y pase”, cit. 

¿Por qué una Escuela para la formación analítica?

Pablo Requena

Considero que para responder de alguna manera a esa pregunta hay que retomar otra ya trabajada, pero fundamental: ¿por qué una escuela para el psicoanálisis?

Aproximarse a la noción de Escuela no resulta sencillo, presenta una diversidad de acepciones y adjetivaciones que, sin embargo, no logran reducirla en su complejidad, ni capturarla en forma plena.

Igualmente hay algo central que no hay que dejar de destacar: La Escuela no es para los psicoanalistas, es para el psicoanálisis.  El Acto de Fundación tiene estatuto de acontecimiento, una escansión en el movimiento institucional psicoanalítico, “reduce a nada sencillas costumbres”[1]. Podemos decir la Escuela fue un acto de interpretación de los modos institucionales que, por supuesto, influían en la concepción misma de un análisis, una manera de plantear “una reforma en su agujero”. Por supuesto no fue un acto libre de dificultades y controversias. Instauró formas de vinculación a definir, a contrapelo de las propuestas burocratizadas e institucionalizadas, recortando, más que una nueva forma, un vacío. El Acto restaura un vacío fundamental escotomizado por la dimensión exaltada de los semblantes y membresías del saber, vacío que es constituyente de la vida de la Escuela y el psicoanálisis.     

Luego podemos decir que la emergencia de la AMP es el acto que realiza Miller inmediatamente luego de la creación de la EOL. Era indudable que la Argentina requería y ameritaba una Escuela, pero esto mismo es descompletado en acto por su lazo con la AMP. Y una vez que la AMP tiene deslices inevitables hacia la pregnancia de lo instituido, redobla la interpretación con la Escuela Una, lo más alejada posible de los detritos institucionales que siempre surgen.

Más allá de la interpretación fundamental hacia adentro de las formas institucionales, lo que puede leerse a su vez es una política del hacia afuera. No parece apuntar a la identidad-Escuela, sino a su despliegue, su obra, su hacer. Solo a modo de ejemplo de esto podemos mencionar los Comités de Acción de la AMP.

La Escuela está hecha para restaurar el filo cortante de la verdad freudiana. Es decir que las instituciones psicoanalíticas tienden a perder ese filo, como toda dinámica de grupo. Lacan apuntó a romper con la asimetría del docente, del didacta, del AME, las membresías del saber. Pero, si se corre eso ¿qué queda? Uno, uno, uno, invitados a comprometerse con el devenir del psicoanálisis. Sin ser ingenuos podemos ver que esos unos no siempre son equivalentes.  Y ahí se desliza un tema crucial: no el poder, no el líder, sino el tema de la autoridad analítica. Sin duda la autoridad desliza una pata hacia el saber, una autoridad epistémica, pero fundamentalmente se funda en la noción de trabajador decidido, que asume como propio el sostenimiento del discurso analítico en el mundo, desde la implicancia, desde la formación activa y permanente, pero sobre todo, desde la lectura atenta del despliegue institucional. Por supuesto es un tema mucho mas basto, que requiere de elucidaciones más elaboradas y profundas, que solo menciono.

Miller refiere que “al psicoanálisis no le está permitido la demostración silenciosa, de tal manera que quizá la conversación es lo que instalamos nosotros en el lugar del nombre del padre”[2]. La  conversación sería la “puesta en acto de la de-suposición del saber del Uno, del saber soportado por uno sólo”[3]. Podemos ubicar una dimensión política en la propuesta de Conversación y Permutación. 

Escuela y singularidad.

Mi primera intervención en la Delegación la titulé “Lo escuela”. Más que apuntar a un sustantivo, o a pretender definirla, preferí recortar una supuesta cualidad a desplegar en cada uno de los que nos vinculamos con el psicoanálisis, del lado de una disposición o cierto consentimiento al trabajo con otros, a la trasferencia de trabajo en “una comunidad entre sujetos que conocen la naturaleza de los semblantes y cuyo Ideal, el mismo para todos, no es otra cosa que una causa experimentada por cada uno a nivel de su propia soledad subjetiva, como una elección subjetiva propia, una elección alienante, incluso forzada, y que implica una pérdida”[4].

En un trabajo en el marco de un cartel, luego de comenzar a dimensionar lo mencionado por Mauricio Tarrab[5] de que al ternario freudiano de la formación analítica se agrega la inmersión en la experiencia de Escuela, asociado a la mención de Lacan de Escuela como experiencia inaugural, se me ocurrió pensarla como Escuela-letra, más acontecimiento o inscripción que asociada a un sentido definido, lo que nos lleva a equivocarla de maneras singulares, pero esperando que la experiencia analítica de cada uno, permita estar en dirección a ella, de una manera menos neurótica.    

Escuela para el psicoanálisis.

No sabemos bien qué es el psicoanálisis.  No es claro que lo defendamos o lo animemos por los mismos motivos. Por algo Lacan tuvo que deshacer su propia Escuela. Por algo cada tantos años Miller lee y provoca esas sacudidas monumentales al status quo. No es el único Uno, pero que él esta despierto, no caben dudas. No es tan sencillo sostener ese filo en las conversaciones, intercambios y dinámicas institucionales, sin que eso se deslice hacia la asimetría, la correción, la aprobación o desaprobación, etc. No basta solo la autoridad analítica, también se requiere analizantes a la altura de esa escucha. Mauricio Tarrab menciona que “la affectio societatis no es el amor ni poner la otra mejilla para recibir golpes”, tampoco es “amistad o mutualismo”. “La affectio societatis del lado de tolerar la incomodidad de lo heterogéneo que se obtiene al reconocer lo que no se sabe del psicoanálisis mismo”[6].

Escuela y elaboración de un saber propio

Hoy me surge otra forma de indicar lo que podría ser una escuela, enlazada a la formación, que se desprende a mi entender de los esbozos anteriores. La Escuela es estar en las vías de la elaboración de un saber propio… para el psicoanálisis. Si bien no hay criterios definidos para estar en la escuela, la escuela es una escuela de analizantes. Analizarse podemos decir que es la primera inmersión en el psicoanálisis. Basta que eso pique lo suficiente para que uno quiera dirigirse a pensar y elaborar los fundamentos que enmarcan esa praxis, con otros, para ir más allá de la elaboración de saber singular que podría desprenderse de la propia experiencia analítica, y esbozar una versión de la causa analítica a elaborar en un trabajo de Escuela, para otros, por el psicoanálisis. Y así ensanchar los porosos bordes de la Escuela, lugar fundamental del trabajo decidido, para continuar apostando para que el viento del psicoanálisis no se detenga, y solo entre para afinar su orientación hacia afuera.


[1] Lacan, J. (1964) “Nota adjunta”. El Acto de Fundación. Otros Escritos. Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 251

[2] Miller, J-A. “Introducción al post-analítico”, El Peso de los Ideales. COL, Bs.As., 1999, p. 22 COL.

[3] Ibíd.

[4] Miller, J-A. “Teoría de Turing”, Revista Consecuencias, Nº21, noviembre 2018, Revista Consecuencias | Instituto Clínico de Buenos Aires (revconsecuencias.com.ar)

[5] Tarran, M. “Sobre la formación analítica y la Escuela”, En las huellas del síntoma, Grama, Buenos Aires, 2005, p. 142

[6] Tarrab, M. El decir y lo real, Grama, Buenos Aires, 2023, p. 17

APERTURA DE ACTIVIDADES 2024

Primera Noche de la Coordinadora

¿Por qué una Escuela para la formación analítica?”

Coordinadora de la Escuela de la Orientación Lacaniana Delegación Mendoza

El encuentro propuesto toma su lugar en el inicio de las actividades de la Escuela en esta ciudad en su tercer año desde su fundación. Nos resultó oportuno convocar al trabajo a nuestra comunidad analítica alrededor de dos puntos centrales que dan marco a la elaboración colectiva que aquí acontece:

I) ¿Por qué una Escuela? El concepto de Escuela y la experiencia de formación que se espera que allí se atraviese.

II) La implicación de esta en la Asociación Mundial de Psicoanálisis y en la experiencia de la Escuela Una.

Hay una hiancia estructural en el saber que Lacan denominó S(Ⱥ), y que se juega, tanto, en el acto que se espera que el analista sostenga en su práctica, como, en sus intervenciones con los otros a los que se enlaza para sostener la elaboración colectiva que en la Escuela acontece. Esa “hiancia que constituye su ley”[1], es determinante en la fundamentación que podemos dar en respuesta a la pregunta de: ¿Por qué la Escuela? A diferencia del mutualismo que emerge de toda agrupación profesional, de la burocracia en la que el discurso universitario se tramita, de la liturgia religiosa o la ingenuidad del empuje revolucionario que el lazo constituido desde el discurso amo engendra, la práctica de la conversación a la que la Escuela da condición de posibilidad permite encarnar una política de la enunciación atravesada por una lógica que incluye la función de lo éxtimo.[2]

La Escuela para poder sostener esa función requiere en sí misma encontrarse atravesada por la función de extimidad que la AMP cumple; no se trata de hacer existir una Escuela aislada en sus localismos, sino interpelada y concernida por las otras Escuelas y fundamentalmente por la presencia y las condiciones de posibilidad del psicoanálisis en el mundo. El férreo deseo de Miller al fundar las distintas Escuelas, incluida la EOL, tuvo desde siempre como perspectiva la fundación de la AMP en tanto punto de extimidad a cada una de ellas. La AMP es una asociación de Escuelas. En el año 2000 se decide la creación de la Escuela Una, que “no es una institución, no tiene sede, ni estatutos”, sino que se sostiene como “una experiencia sin fronteras y translinguística que pretende mantener viva la orientación lacaniana en el Psicoanálisis”[3] . La Escuela Una, en su dimensión de experiencia constituye una instancia que se pretende pueda perforar, desde la extimidad, todo empuje a la lógica del todo que en la AMP pudiera surgir.

La experiencia de Escuela que acontece desde hace un breve tiempo en Mendoza no es viable si no se encuentra concernida por la función de lo éxtimo que estas instancias encarnan.

La formación analítica no puede concebirse como una tarea que se emprende en forma solitaria, tampoco como la ascesis a un estado de gracia que una vez obtenido garantiza la ejecución adecuada de una práctica. Menos aún, puede pensarse como ajena a las lógicas que atraviesan el espacio desde donde se la dispensa. Los lugares que circunstancialmente se ocupan y las nominaciones que la Escuela otorga, designan un trabajo a desarrollar en relación con la comunidad analítica y no un punto de cierre respecto a la formación a la que se considera permanente. Nos encontramos ante la paradoja de una práctica que se funda en la estructura inacabada de la formación y que requiere, en el acto en que se constituye, la puesta en suspenso de los saberes previamente adquiridos.

Hemos convocado al trabajo a tres colegas que, a partir de sus puntuaciones, nos permitirán dar apertura al trabajo de conversación en la Escuela.

Te invitamos a leer:

Palabras de apertura, por Gustavo Moreno,

AE, por Diana Palma

¿Por qué una Escuela para la formación analítica?, por Pablo Requena

La Escuela entre hiancia y extimidad, por Déborah Trovarelli


[1] Lacan, J., (1967), “La equivocación del sujeto supuesto saber”, Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 358

[2] Tarrab, M., (2020), “Tres para el Psicoanálisis: cartel, Escuela y pase”, El Decir y lo real- Hacer escuchar lo que está escrito, Grama, Buenos Aires, 2023, p. 24-25,

[3] Asociación Mundial de Psicoanálisis (wapol.org)


Bibliografía sugerida:

-Brodsky, G., (2021), Los psicoanalistas y el deseo de enseñar, “El escándalo de la enunciación”, págs. 173-192, Grama, Bs. As., 2023

-Lacan, J., (1967), “La equivocación del sujeto supuesto saber”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 349 – 360.

-Miller, J.-A., (1991), “El analista y los semblantes”, Conferencias Porteñas Tomo 2, Paidós, Bs. As., 2010, p. 115-129,

-Tarrab, M., (2020), El decir y lo real. Hacer escuchar lo que está escrito, “Tres para el Psicoanálisis: cartel, Escuela y pase”, Grama, Buenos. Aires, 2023, p. 13-30

Escuela Una. Asociación Mundial de Psicoanálisis (wapol.org)

Noche de la Coordinadora

Palabras en la apertura de las actividades de la EOL Delegación Mendoza en 2024, por Gustavo Moreno

Damos apertura con esta Noche de la Coordinadora titulada: ¿Por qué una Escuela para la formación analítica?

Contamos con la presencia de Diana Palma, Pablo Requena y Deborah Trovarelli; Analistas Practicantes recientemente homologados como miembros de la EOL y de la AMP.

Este año, en el momento en que se anunciaron dichas homologaciones, trabajábamos arduamente en la organización de esta noche. La novedad de que por primera vez fueran tres, los nuevos miembros en ingresar de la ciudad, nos alegró profundamente. Fue así que pensamos que, si bien el ingreso es Uno por Uno, no dejaba de leerse el efecto que tiene sobre los colegas de nuestra comunidad la creación de la Delegación; dicho sea de paso, de la cual hoy iniciamos el tercer año de trabajo.  

Hace tiempo que venimos insistiendo en que, más allá de la orientación específica respecto de que los A.E. interpreten con su presencia e intervenciones la vida de la Escuela; cada uno cuando lograr sostener algo de la propia enunciación, orientada por la ética del bien decir, aporta cierto nivel de interpretación, de vaciamiento del agujero central a la Escuela, de descompletamiento del empuje a los efectos de grupo.

Pensamos que el hecho de que cada uno de ellos, con su enunciación hayan logrado en este momento convencer a la Escuela, en su dispositivo de admisión para que les anuncie su “es ahora”, sumado a que estén, también, atravesados por el efecto de esa respuesta; los pone en un momento propicio para ser invitados al trabajo, producir un texto y para hacer resonar entre nosotros aquí su enunciación.

Tengo el privilegio de haber leído previamente los textos y puedo decir que sin duda han tenido para mí un efecto de interpretación. Ahora bien, la interpretación no es posible sin un consentimiento. Es necesario hacer la inmersión en las experiencias de Escuela con posición de analizante para poder ser interpretado. No hay interpretación sin consentimiento.

Los invito a escucharlos, a captar el punto de enunciación que cada uno sostiene, y a consentir los efectos de interpretación que, en la relación de cada uno tiene con la Escuela y con el Psicoanálisis, se puedan efectuar.  

La BOLM en las 2Jornadas anuales de EOL Delegación Mendoza: «Estilos de vida: ¿a qué apuesta un psicoanálisis?»

Durante los días 10 y 11 de noviembre se realizaron las Jornadas Anuales de la EOL Mendoza Estilos de vida, ¿a qué apuesta un psicoanálisis?, en el espacio cultural Julio Le Parc. Hubo una gran afluencia de público, presentaciones de trabajos y plenarias; con una curaduría que hizo su hincapié en la noción de estilo, acentuando la dimensión de lo singular en las intervenciones artísticas en artes visuales y musicales.

En estas jornadas, a BOLM tuvo injerencia en dos intervenciones específicas en base al programa anual que supuso abordar narrativas contemporáneas en distintos campos de las artes; en contrapunto con el psicoanálisis. En esta oportunidad se trabajó con la relación entre los estilos de vida y el estilo de autor, desde la escritura poética, la performance y las artes audiovisuales.

La intervención poética – performática realizada el día viernes 10 de noviembre – estuvo a cargo de la artista Vera Jereb[1]; se realizó luego de la apertura de las Jornadas. Esta última, estuvo a cargo de Gustavo Moreno (AMP- EOL Mendoza) y de Manuel Zlotnik (Presidente del Consejo Estatutario de la EOL, AMP- EOL Bs. As.)

El poema escrito por Vera, en consonancia con la temática de las Jornadas, hizo hincapié en el entorno artístico como legado familiar que da lugar a una forma de vida, a un modo de vivir apasionado. En su caso, deviniendo una artista poeta con estilo propio. Vera logró encarnar el texto escrito, ponerle el cuerpo. Desde una cadencia modulada, su voz y sus movimientos en escena, crearon una atmósfera sensible en expansión. Pura potencia del gesto, que llevó al espectador a estar presente durante el acontecer poético; dejándose conmover por sus resonancias semánticas y libidinales, un saber hacer artístico, en primera personal del/en singular.

El día sábado 11 de noviembre, con el nombre de Narrativas audiovisuales contemporáneas & estilo de autor;  fue entrevistada la cineasta argentina Bárbara Sarasola Day.

Gabriela Nafissi (co-responsable de la BOLM) presentó a Álvaro Stella[2]; quien ofició de entrevistador, y a Bárbara Sarasola Day realizando un recorrido su trabajo biofilmográfico[3].

Para iniciar la entrevista se visualizaron dos fragmentos de sus películas recortando, lo que se consideró un rasgo de su estilo que pudo extraerse del trabajo fílmico.  La misma autora hizo referencia a la “incomodidad” como una característica de sus films, referenciándola en el Umheimlich freudiano: lo siniestro. Esa elasticidad que se te puede volver totalmente extraña, irreconocible, extranjera en los vínculos familiares. Su búsqueda  consiste en indagar a modo de pregunta: la frontera de los vínculos familiares, que también como toda frontera son convenciones que acordamos, qué rol desempeña cada uno y la elasticidad respecto de lo soportable. Es decir partir de los temas que te obsesionan siendo las películas  un modo, una forma, un formato artístico para salir  un poco de la soledad y compartir lo que nos inquieta, lo que nos incomoda, las preguntas que tenemos. Después le encontrás la forma narrativa … en el fondo se trata de eso.

El encuentro con el cine, según relata Bárbara, fue progresivo y debido a que un amigo “pesca” que su escritura es muy visual, y con una cierta discontinuidad en la progresión de las escenas. Podríamos pensar que propone dejar un lugar vacío al espectador entre lo que da-a-ver y lo que no; entre lo que no sé dice o se esboza.

Bárbara dice: No siempre las decisiones que tomamos resultan funcionales. Por qué a veces hacemos las cosas que hacemos… Es una búsqueda. Algo que no termino de entender. Sobre todo en los vínculos familiares. Por qué hacemos estas cosas que no son convenientes para uno.

Álvaro Stella menciona la inquietante extrañeza (de lo familiar) o la intimidad inquietante; en el eje familiar trastocado en el sentido; como aquello que no entra dentro del lenguaje sino que toca el cuerpo. Como en la premisa de Sangre Blanca. La situación problemática de dos jóvenes que, en ese empuje pulsional, quieren hacer la trampa  de cruzar la frontera llevando una pesada carga. En nombre del bien del mercado, ganar plata fácil. El problema es que uno queda en el camino. Asistimos al modo en que los personajes no pueden desatender, o dejar de responder a ciertos vínculos enrevesados e ineludibles (como el padre que responde al llamado de la hija no reconocida en Sangre Blanca). Respecto de lo cual lo nombra como thriller pulsional. También rescata la belleza visual de las imágenes en Deshora, por momentos de límites difusos (sin poder ubicar claramente la frontera);  y en tanto que casi sin salida. Refiere que es un modo de hacer cine,  haciendo poesía… no sólo estética … sino de ir un poco a las entrañas de estos protagonistas de las dos películas. No es la “vida es bella “ del paisaje bucólico. Sino de qué manera el lugar bello se transforma en una trama de la que se puede llegar a no escaparse, como temática de las dos películas.

Bárbara explica: Los paisajes son divinos pero eso es una trampa. Padecemos el paraíso. Añade quelas escenas van avanzando más por lo que no se dice, no se ve, lo que no está explicitado (en particular en Deshora). A diferencia de Sangre Blanca donde estaría más en relieve; sin embargo hay como un entramado subterráneo, subcutáneo… En otro momento va a decir respecto de la verdad, que uno se encuentra muchas veces con que no es tan transformadora. Se trata de la función de la verdad respecto de los otros.

Álvaro remarca que, en todo caso de lo que se trata es de un saber hacer. En este sentido señala las derivas respecto de aquello en que deviene una mirada, una contingencia, en el modo de tratar esas derivas como artista.

Ciertas notas biográficas que aporta Bárbara remiten a la mencionada extranjería como algo que le es familiar. Dice que su familia  nuclear  se caracteriza por una cierta inquietud por el corrimiento: todos un poco corridos de lugar. Y, de la extranjería, cuenta que se crió con el lado de su familia inglesa, a propósito de su relación con la lengua y respecto de la religión. Refiere que su madre le dijo: “yo te doy un Dios y después hace lo que quieras”. Además de mencionar el doble juego entre el sentido de pertenencia y el desarraigo. El anclaje a su tierra salteña, los temas familiares y las atmósferas de sus films y, por otra parte, su modo de vida nómade enlazado a sus trabajos en cine como guionista, directora y productora.

En su oficio de cineasta destaca el modo en que considera el trabajo colectivo en el set de filmación; como una experiencia ligada a lo “sagrado humano”, a la noción de comunidad (lo analoga con las remembranzas de las procesiones religiosas en la infancia).

Álvaro le pregunta sobre la relación entre la intención y lo fortuito. Ella va a decir que lo escrito cobra vida al ser encarnado por personas reales, se transforma, y ahí se produce el pasaje de la literatura al cine. El resultado, se encuentra al final; se va descubriendo en el proceso recién cuando se llega al corte definitivo. Y eso es parte de la satisfacción que le produce su oficio, tanto respecto del trabajo colectivo como procesual, el encuentro con lo fortuito.

Álvaro diferencia el modo de hacer cine armando un rompecabezas, donde encajan las piezas; respecto de un trabajo de collage como el que propone Bárbara, el modo en que hay lugar para el hecho fortuito, más allá de la intención; aquello que podría llegar a encontrarse. También destaca su gusto por el tránsito. Algo del deseo puesto en juego: Un cauce, una causa para seguir andando.

Cita a Lacan para diferenciar la máscara del teatro griego (donde la interpretación dramática la tiene que hacer el coro) porque la máscara es fija. En cambio, añade: por suerte tenemos el cine. En el cine transcurre la ficción, la ficción es una creación. En ese proceso creativo te encontrás con otra poesía. No la que vos intencionás…en el hacer aparecen otras cosas.

Bárbara rescata el valor lúdico que tiene el hacer cine para ella, lo concibe como una actividad del lado del deseo. También rescata su dimensión colectiva. Al respecto dice: Tenés como unos mascarones de proa (refiriéndose al trabajo de los  directores) pero hay toda una tripulación ahí. Álvaro diferencia  aquellos trabajos permeables a otros; en desmedro de los que reportan una satisfacción sola, destacando que este último no es el que le interesa a Bárbara.

Para cerrar la conversación, Álvaro cita a Truffaut: Nada hubiese podido impedirme rodar este film pues mi amor al cine es más fuerte que cualquier moral. Y agrega, dirigiéndose a Bárbara: Tu amor al cine es más fuerte que cualquier moral.



[1] Vera Jereb es escritora, tallerista, Licenciada en Comunicación Social y gestora cultural. Desarrolla la poesía oral y performática. Participa en proyectos colectivos como la Asamblea de Trabajadorxs de la Literatura, la Colectiva PAP y en esta casa. En 2022, sacó el libro No quedan amuletos, un híbrido entre poesía y novela.

[2] Álvaro Stella es miembro AMP/EOL y psicoanalista en Córdoba, y presidente del CIEC.

[3] Bárbara es una destacada cineasta vinculada a la industria del cine desde el año 2000. Es miembro de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina en el rubro de Dirección. También se desempeña como Script Doctor y por cuarto año consecutivo imparte tutoría en desarrollo de proyectos en el Taller con Perspectiva de Género de DAC ( Directores Argentinos Cinematográficos).  Realizó su primer largometraje: Deshora en 2014, su ópera Prima como guionista, directora y productora. Fue coproducido entre Colombia, Noruega y Argentina y exhibido en más de 35 festivales internacionales. Fue premiada como Ópera Prima en INCAA, el fondo FDC- Proimágenes en Colombia y el Sørfold de Noruega para su producción. Su guion ganó la beca de Fundación Carolina- Casa América.  Colombia, Brasil, Argentina, España y Noruega. En 2018 dirigió su segundo largometraje: Sangre Blanca protagonizado por Eva de Dominici y Alejandro Awada y producido por Varsovia Films, Pucará Cine y Direct TV. Fue presentado en el festival de Cannes, en el de Roma y en La Habana, obteniendo el premio especial del Jurado en Maceo, Mejor Dirección Artística en La Habana y Mención Especial del Jurado en Cinema Ciudad de México. Actualmente, está desarrollando el guion de su nuevo largometraje como guionista y directora, Little War, que recibió el Hubert Bals Fund para desarrollo 2022, la beca del Fondo Nacional de las Artes ( Argentina) y Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires. Seleccionado para participar en Cinemart 2023 en el marco del Festival de Cine de Rotterdam. Además de participar en el Foro de Coproducción del Festival San Sebastián 2023 en donde ganó el premio “Dale!” a Mejor Proyecto. Como productora, creó la empresa Pucará Cine junto con Federico Eibuszyc, con la que produjeron películas que se han destacado en importantes festivales internacionales como el caso de Puán de María Alché y Benjamín Naishtat (2023, San Sebastián, Competencia, Oficial).

Presentación del libro La vida impropia: Anonimato y singularidad de Florencia Garramuño

El 20 de octubre de 2023 se presentó el libro: La vida impropia: Anonimato y singularidad de Florencia Garramuño[1] (Eduvim, 2020), como parte de las actividades de la BOLM itinerante, en colaboración con la Biblioteca Ricardo Tudela del MMAMM (Museo de Arte Moderno de Mendoza).

La presentación estuvo a cargo de su autora junto a la lectura de textos  elaborados por las responsables de la BOLM: Lilian Giubetich y Gabriela Nafissi y de la jefa del área del MMAMM, Mariana Mattar. Las elaboraciones provocadas por el libro de Garramuño, tras la lectura y conversación en torno al mismo, fueron realizadas bajo la temática: Narrativas contemporáneas: géneros & estilos; a los fines de establecer una conversación entre la crítica de arte, las artes visuales y el psicoanálisis, enmarcados en las Jornadas Anuales de la EOL Delegación Mendoza Estilos de vida, ¿a qué apuesta un psicoanálisis?

La vida impropia da cuenta de prácticas artísticas contemporáneas que incluyen formas de organizar la experiencia en común, que ya no se sostienen sobre el predominio de lo humano y de lo individual. Se destacó la agudeza y profundidad de la propuesta de Florencia Garramuño a través de una escritura fluida y abierta a diversos registros de lectura, propicios para la conversación.

En un primer momento, Florencia expuso conceptos troncales desarrollados en su libro, a través de numerosos ejemplos provenientes de las prácticas contemporáneas latinoamericanas que trabajan con formas de lo impersonal y anónimo e insisten en interrogar la intensidad de una experiencia que es irreductible a un yo. Obras de autores diversos: Diamela Eltit, Gian Paolo Minelli, Sergio Chejfec, Jonathas de Andrade que elaboran formas de acceder- de narrar, de exhibir, de discutir – a una vida anónima que viene a reemplazar la vida individual o subjetiva, exponiendo una preocupación por lo viviente que ya no se reduce a la vida de un sujeto, de un pueblo, o de una comunidad; ni siquiera a la noción misma de vida humana. Se detuvo, especialmente, en las obras O peixe (2016), un film de Jonathas de Andrade en el que el realizador acompañó a pescadores de Alagoas, proponiéndoles un abrazo ritual con su presa, hasta la expiración. Narrativa a partir de una noción de vida impersonal que desprende las historias de la vida de un sujeto, de un individuo para concentrarse en una vida (como energía, como chispa). Formas de poesías donde los sujetos aparecen destituidos de toda interioridad ( en Cosas de Edgardo Dobry, Afecto, de Carlo Cociña). En Mano de obra el texto utiliza en el primer capítulo la primera persona del singular; en el segundo, se vacía de interioridad para hacer emerger unos personajes siempre privados del poder de decir yo, despojados de tener un rostro. Vaciamiento del lugar del sujeto, voz sin propiedad y sin autoridad. Impropia ante sí misma e impropia frente a los lugares y discursos que la habitan; esa voz articula una constante postergación de la identidad. También presentó los trabajos: Marcados de Claudia Andújar y Zona Sur- Barrio Piedrabuena de Gian Paolo Minelli, donde la exposición de los rostros de los pueblos, logran sacar al retrato de las individualidades y, en cuyo caso, exponen el ser en común de algunas comunidades (con citas a Jean Luc Nancy y Didi- Huberman). También sobre Rosângela Rennó  y su instalación Inmemorial donde la artista exhibió: la amnesia social y la persistencia espectral de las violencias perpetradas  en torno  a la construcción de Brasilia, a partir de la consideración del vector impersonal en pos de evidencia la persistencia de una vida, presentando lo anónimo como proceso de distanciamiento (Rancière, 2005). Otros ejemplos que brindó Florencia fueron: Nostalgia de la Luz (2010) de Patricio Guzmán o Soma o Redor (2012) de Kleber Mendonça Filho.

A continuación, Mariana Mattar leyó su texto: De cómo coexisten Garramuño, Muhammad Ali, Sole Manrique Goldsack y la escena local. Planteó la problemática que supone definir las prácticas artísticas de la escena artística mendocina y la dificultad de localizar un rasgo que la identifique. Recortó del libro, el concepto de Ser singular plural de Jean Luc Nancy. Enfatizó el impacto que le produjo la obra de Gian Paolo Minelli, respecto del capítulo: Singularidades expuestas; esto es exponer a los pueblos no en su singularidad, no en calidad de esencia reunida sino de existencia dispersa. Lo asoció con la exposición: Besar la cicatriz de Soledad Manrique, coexistente con otras exhibiciones, actualmente, en el MMAMM. Trajo a colación el poema ME WE de Muhammad Ali que Manrique eligió como síntesis de su trabajo artístico, deportivo y afectivo en el universo del boxeo. Poema que trata sobre la transición de un hombre, de uno a muchos, de la singularidad a la pluralidad y del egoísmo al altruísmo. Es la historia de Muhammad Ali. Besar la cicatriz, agrega Mattar: es sanar en forma colectiva, trascender el ego y universalizar la fuerza suave de los cuerpos que en esta exposición se reúnen. Abrió a una lectura acerca de la potencia de los cuerpos en el encuentro y su relación con los espacios públicos. Citó a Judith Butler sobre lo que ella llama las formas de performatividad corporeizada. Se refirió además a la práctica de boxeo dirigida por Soledad Manrique y los efectos de una gran performance mixta y plural como manera de potenciar lo colectivo, más allá de la exposición individual de la artista. Para concluir, cita a Garramuño: … la vida anónima se configura en esta poesía como un modo preciso de pensar e imaginar nuevos modos de vivir en común, nuestra común coexistencia, quizás podemos reconocer… el parpadeo de una tímida luz que a mí, sin embargo, me parece nada desdeñable.

En segundo lugar, Gabriela Nafissi presentó: Lo impropio en el arte, en el psicoanálisis.  Efectuó un recorrido desde las nociones de estilo desde Buffon a los estilos en las prácticas contemporáneas de las artes para ubicar el estilo singular y los efectos de estilo en el trayecto de una experiencia analítica, cuya noción es subversiva, en tanto se pasa del yo al objeto a; el cual se revela al final de un análisis. Analogó el esfuerzo que requiere el trabajo en un análisis: el asir lo singular de cada quien, sudar por lo singular y la práctica del boxeo (a propósito de la muestra de Soledad Manrique). Además de las distintas estrategias que van permitiendo anticipar el golpe, la caída, el tropiezo o bien, estar advertidos.  Y los efectos de estilo como las resonancias respecto de una cierta manera de alojar el vacío, la de cada uno. Diferenció el estilo que supone un trabajo por la vía del arte y su producto: la obra, del trabajo en un análisis, cuyo acceso a lo impropio de cada uno, eso ajeno, extraño por fuera de lo simbólico y lo realizable pone en juego lo real, para aludir a lo impersonal de cada personne (citando a Luis Tudanca).  Retomó el libro de Florencia para abordar aquello impropio que ella deduce de ciertas prácticas artísticas contemporánes. Aquello que no se reduce a la noción de vida humana: esa dimensión de lo inhumano en lo humano. Citó al filósofo cordobés Tatián, sobre su libro: Lo impropio el cual se refiere al valor del testimonio frente al negacionismo de estado. Acudió a dos obras que resuenan con la noción de lo impropio y que forman parte del libro de Florencia: Nostalgia de la luz de Patricio Guzmán, y Marcados de Claudia Andújar. Prácticas artísticas que nos despiertan del cada uno está en su mundo para abismar inéditas la vida en común y ponerles la voz a los malestares del sujeto contemporáneo.

Lilian Giubetich realizó su comentario del libro a partir de repasar los distintos géneros artísticos abordados por Garramuño y sus soportes: documentales, films, narraciones, poesías, instalaciones, performances y fotografía. Destacó la profundidad y meticulosidad de la autora, recortando la noción de deconstrucción de la subjetividad y vida impersonal. Tomó la cita de Deleuze en torno a la vida como pura acontecimiento, destacando no obstante la vida impersonal y, sin embargo, singular. Enfatizó una serie de preguntas que se hace la autora: ¿Qué es lo que ha disparado esta nueva preocupación con la vida y lo viviente desde una perspectiva impersonal? ¿Cómo comprender el nuevo protagonismo de figuras colectivas y anónimas? ¿Qué nos dicen estas prácticas del modo en que organizamos y comprendemos la experiencia en el mundo contemporáneo? Se interesó, en especial, por abordar la literatura documental en Jorge Chejfec en Modo linterna, o Delirio de Damasco de Verónica Stigger; quienes se preguntan sobre el modo de lidiar, arreglárselas en el presente con el olvido, los restos, la amnesia y los vestigios vivos. Ese resto que se escapa, del cual podrá emerger una nueva revuelta” en Mano de obra de Diamela Elttit, algo nuevo, que permite reinventar, reinventarse. De allí toma la noción de restos para pensar desde el psicoanálisis la fuerza de la invención. Pone el ejemplo del trabajo del sujeto del inconsciente en el sueño: el modo en que toma restos de sentido, restos diurnos (en Freud) y de qué manera el deseo inconsciente se vale de dichos restos para hacerse representar hasta su límite de interpretación: el lugar del ombligo del sueño, el resto real. Respecto del fin de análisis recupera la noción del resto fecundo del objeto a y el sinthome por cuyo saber hacer con los restos, se encuentra del lado de la vida. No se trata de recuperar lo perdido sino de perder lo perdido. Inventar un saber posible, un saber hacer, con esos restos. El arte es un ejemplo de todo eso. Para finalizar,  destacó la importancia de poner en relevancia a una vida, ubicar la fuerza de la invención subjetiva. Y a partir de allí reinventar cada vez con nuestros restos, lo contingente que aparece en cada uno.

Para finalizar, se realizó un brindis y Florencia firmó ejemplares a los presentes, entre quienes se contaban psicoanalistas y personas afines a las artes.


[1] Florencia Garramuño nació en Rosario, Argentina. Es escritora y crítica de arte. Reside actualmente en Buenos Aires. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Se especializó en Teoría Literaria y Literatura Latinoamérica contemporánea. Obtuvo un doctorado en Princeton University y un posdoctorado en la Universidade Federal do Rio de Janeiro. Actualmente, es profesora en la Universidad de San Andrés, donde además dirige el Programa en Cultura Brasileña desde 2005, y en la New York University en Buenos Aires.

La biografía imposible en Freud y Lacan. Narrar una vida.

El 4 de octubre de se realizó esta actividad de extensión 2023 de la BOLM: “La biografía imposible en Freud y Lacan. Narrar una vida, inscribiéndose en la serie de otras que ya venía realizando.

En esta oportunidad se trató de una actividad que se llevó a cabo en el marco de la Feria del Libro de Mendoza 2023, bajo el lema: Las voces de las letras, organizada por el Ministerio de Turismo y Cultura de la Provincia.

Acontecimiento de especial importancia para la BOLM ya que fue invitada a participar por primera vez, pudiendo así acercar el psicoanálisis a la ciudad de una nueva manera.

La actividad propuso una fluida interlocución entre el psicoanálisis y la literatura.

Se realizó de manera presencial en el Auditorio Ángel Bustelo, Sala Puente de Inca.

Las palabras de inicio y presentación de los expositores estuvieron a cargo de Daniela Navarro.

El primer trabajo fue desarrollado por Mabel Rabino (Miembro de la AMP, Secretaria de la EOL Delegación Mendoza, Miembro de ACEP) con el título: De la novela familiar al poema singular en la experiencia analítica. Cada uno reescribe su historia. Mabel destacó el recorrido que se produce desde el mito familiar hasta la reescritura de una nueva historia en la experiencia analítica. Se refirió a los efectos poéticos en un análisis: detener el sonido insistente para hacer emerger resonancias inesperadas que se inscriben en el cuerpo. El efecto de creación, el poe que está en la raíz griega de poeta, permitiría vivir la vida desde un saber arreglárselas con el vacío y aceptar lo indecible. Destacó que se busca poetizar sobre sí mismo para convertirse en poema.

A continuación, Eliana Campos (Asociada a la EOL Delegación Mendoza, Miembro de ACEP) leyó su trabajo: ¿Cómo narrar una vida desde el psicoanálisis? Comentario sobre el libro: Vida de Lacan de Jacques-Alan Miller. Diferenció los términos: Vida y biografía, según Miller. Tomó la noción de Vidas de Plutarco (Miller) para remarcar su posición ética al escribir Vida de Lacan. Allí, a partir de pequeños hechos, se muestra a Lacan como hombre de deseo, un deseo vivo que se tradujo en su práctica y en la transmisión de su enseñanza.

El tercer trabajo presentado fue: Ficción-no ficción: ¿es posible una biografía para la Literatura? Hibridaciones contemporáneas en literatura, de la mano de Javier Cusimano (periodista y escritor). Javier realizó un breve raconto sobre Vida de Lacan. Luego, situó como centro de debate la dupla: realidad-ficción. Planteó que la biografía es posible e incluso condición necesaria para pensarnos en literatura. Le atribuyó dos rasgos: ser objetiva – basada en hechos susceptibles de ser constatados a partir de fuentes directas o indirectas – y parcial.

Para finalizar se abrieron preguntas a la mesa en torno a los trabajos presentados, generándose una conversación muy interesante con un público, eminentemente proveniente de la literatura: de manera que se fueron conversando sobre los distintos géneros narrativos, haciendo un especial énfasis en la diferencia entre la narrativa y la función y efectos de la poesía en el cuerpo. Además, de la importancia de las ficciones que hacen vivible una vida. Por otra parte, se destacó la diferencia entre el estilo de escritura como efecto de elaboración en un escritor y la elaboración de estilo en un análisis, donde estar anoticiado de cómo se ha producido dicha elaboración. Los abordajes de cada uno denotaron sus diversos estilos, provocando el interés del público que participó con entusiasmo.