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Estilo

Luis Tudanca

Fantasma

En el argumento de las jornadas de la Delegación Mendoza de la EOL se cita al Lacan de la obertura de los Escritos dónde afirma: “Es el objeto quién responde a la pregunta sobre el estilo que planteábamos de entrada.”[1]

En una primera aproximación afirmaré entonces que el objeto a comanda y conforma lo que designamos como estilo de alguien.

¿Pero ubicado en qué lógica? Responderé: en la lógica del fantasma.

O sea, habría una posibilidad de pensar el estilo sostenido desde el fantasma fundamental.

Si fuera así el lazo social estaría muy dificultado.

Queda entonces sospechar, si seguimos estas coordenadas que propongo, que hay un estilo en el inicio de un análisis, que devela una realidad sufriente para el sujeto, y un estilo a partir del atravesamiento del fantasma que encaja mejor en la modificación que se obtiene de una realidad desdibujada a reconfigurada.

Este momento es el que llamaríamos, con Lacan, “no sin angustia”.

Leo así el argumento en el punto que se afirma que el estilo es como un Jano: por un lado, tiene relación con el Otro y por otro lado tiene relación con el objeto a.

Es decir, hay un estilo sostenido en el Otro, que no es más que el fantasma, el Otro de cada quién, y un estilo sostenido en el objeto a, a partir de la caída de ese Otro.

O sea, un estilo con Otro, un estilo sin Otro.

En el argumento también se usa el término depuración. Me gustó mucho el empleo de ese significante porque muestra bien un proceso que va del estar sometido al estar advertido, aunque no sin resto.

Nada en psicoanálisis es sin resto.

Miller nos recuerda lo que Lacan decía de Sade, él “…no es engañado por su fantasma, en la medida en que el rigor de su pensamiento pasa a la lógica de su vida.”[2]

Otro pasaje para reflexionar sobre el tema que nos convoca: de estar engañado a pasar a la lógica de una vida…el atravesamiento.

Miller traslada ese argumento a la vida de Lacan. Lo hace en “Un estilo mock-heroic.”[3]

Una traducción posible, seguramente pobre del término mock-heroic es “heroicómico”, algo así como una condensación de heroísmo y comicidad, que podríamos tomar en el sentido de lo cómico que Lacan menciona en la primera clase de su Seminario 11.

Allí lo llama “lo cómico puro” y es indudable que, para él mismo, surge en un momento de caída del Otro, de Otro barrado.

Va en la línea que vengo sosteniendo: cayó el Otro, me agarra un ataque de risa en el lugar dónde se esperaría un ataque de angustia. ¿De qué me río? De la inconsistencia del Otro.

Las obras mock-heroic son típicamente sátiras o parodias que se burlan de los estereotipos, es decir, del Otro.

Clásicamente se ocupan de los héroes y de la literatura heroica. En general ponen a un tonto en el papel de héroe o exageran las cualidades heroicas a un punto tal que se vuelven absurdas.

Miller afirma de Lacan que “su pensamiento y su vida convergían en a, en el objeto a” y agrega: “siempre discordante con el Otro.”[4]

Pero Miller avanza mucho más y se pregunta por el fantasma de Lacan y de qué forma no estaba engañado por él.

Y Miller arriesga: “…sólo veo el fantasma heroico”[5] en Lacan. Pero es una doble afirmación: es ese fantasma y no era engañado por él. Aún si lo usaba exagerando.

Llegados a este punto Miller afirma: “Sí, el estilo de Lacan, si hubiera que caracterizarlo con una palabra, lo llamaría casi constantemente mock-heroic. Eso quiere decir: antitrágico.”[6]

El sinthome

¿Hay un estilo sostenido en el sinthome? Y ¿qué querría decir eso?

Me oriento por una clase de Lacan de su seminario L”Insu… del 16-11-76.

Lacan habla allí que el análisis es una demarcación y pregunta: “Será o no será identificarse con el propio síntoma, tomando la precaución de una especie de distancia.”[7]

Mi pregunta: ¿esa especie de distancia referida al síntoma (sinthome) no constituye la posibilidad misma de la consolidación de un estilo singular?

Decir estilo singular es redundante. Lo que quiero subrayar con ese sintagma es que, mientras el síntoma depende del Otro la singularidad está opacada por sus marcas. Una vez sacudido el Otro, si uno deja de estar constreñido por él, habría la posibilidad de desplegar, no construir porque siempre estuvo, un estilo.

Pero esto, como vimos, valdría también para el fantasma. ¿Adónde residiría la diferencia?

Lacan agrega: “¿Qué quiere decir conocer? Conocer el propio síntoma significa saber hacer con, saber desenmarañarlo, manipularlo.”[8]

Pero en la traducción que se propone en Lacaniana hay una sorpresa. Se propone para el saber hacer con: “ser hábil en el trato de, sobre todo, de personas” y más adelante Lacan cierra el argumento y propone: “Saber darse maña con (savoir y faire avec) el propio síntoma: éste es el final del análisis”[9]

Hasta aquí podría sugerir que un estilo, el de cada quién, se despliega sin las contaminaciones del Otro, aún con las impurezas de lo impropio, si uno llega a conocer el propio síntoma y se identifica con él.

Eso permite saber darse maña…con la gente. Reconozcamos que en general, algo por lo cual uno se analiza, es porque tiene enormes dificultades para darse maña con la gente.

Pero todavía hay una sorpresa más. Lacan agrega, en la misma línea: “Lo que el hombre sabe hacer con su imagen corresponde a esto (savoir y faire avec) bajo cierta perspectiva y permite imaginar el modo en que nos la arreglamos con el síntoma. Aquí está en juego el narcisismo secundario”[10]. La identificación al síntoma define un savoir y faire avec. Pero ese saber darse maña con toma dos vías.

Por un lado, se trata del partenaire sexual como medio de goce. Uno logra arreglárselas con el partenaire sexual, siempre más o menos, hay que decirlo, en el encuentro de los cuerpos.

Eric Laurent lo dice así: “Para hacer con (darse maña) con este goce, que es una mezcla de RSI, ya no basta con apoyarse en los recursos del sentido…” Se refiere al síntoma de lado del sentido.[11]

La otra vía es la de darse maña con la imagen.

En un caso se trata del uso de los cuerpos, en el otro se trata del uso de la imagen. Y siempre, en ambos casos, está en juego el goce. Diría los goces…

El parlêtre, agrega Eric Laurent, “es un compuesto que no es una sustancia, un ser ligado al cuerpo, no es un ser aristotélico, es el sinthome lo que le da una sustancia”[12].

Esta segunda vía permite pensar el despliegue de un estilo sostenido en el sinthome.

Digo despliegue porque no se trata de emergencia de algo totalmente nuevo, sino de abandono de la carga de sufrimiento, depuración del exceso que un parlêtre deposita en el lazo social, se trata de aligerar y obtener una satisfacción.

En análisis uno se desconoce radicalmente en algunas oportunidades. Es esperable que el conocerse desde el síntoma, con el sinthome, uno pueda soportar bastante mejor su propia imagen.

Ese despliegue, muy singular, afirma un estilo con el cual uno se siente bastante cómodo, aunque nunca cese la interrogación sobre cómo retorna del semejante nuestra acción. Es una manera de tratar lo que Miller llama en Sutilezas analíticas permanecer siempre en relación al yo-no-quiero-saber-nada-de-eso-.

Es que el estilo singular debería ser lo suficientemente no-segregativo como para que siempre sea posible lo común de un trabajo… a pesar de los estilos.


[1] LACAN, J. “Obertura de esta recopilación”. Escritos 1, Siglo XXI Editores, Buenos Aires.

[2][2] LACAN, J. “Kant con Sade”. Escritos 2. Paidós Argentina 1980 Página 350.

[3] MILLER, J.-A. “Un estilo mock-heroic”. Revista Uno por Uno N°23, 1991.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Ibid.

[7] Lacan, J. “El seminario Libro 24 L”Insu….”. Revista Lacaniana 29. Grama, Argentina, 2021, p. 10.

[8] Ibid., pág. 11

[9] Ibid.

[10] Ibid.

[11] Laurent, E. “El Unarismo lacaniano y lo múltiple de las conductas sexuales”

[12] Ibid.

La dignidad del decir

Julieta Tristán

La autoafirmación yoica

Actualmente prima el derecho a la “libre expresión” en un amplio sentido: cada persona o comunidad tiene la posibilidad de legitimar por diversos canales sus preferencias, elecciones, formas de vida, opiniones y afectos; desde lo social se lee como un progreso hacia una sociedad más tolerante y abierta que abre las vías para el empoderamiento y la superación personal. Y en cierto sentido es así. Pero a partir del tema que hoy nos convoca es posible ir haciendo lecturas sobre algunos fenómenos que impactan en la subjetividad de la época.

Influencer es la denominación de quienes se dedican a mostrar determinados estilos de vida “funcionales”: van estableciendo referencias y parámetros yuxtapuestos que son tomados por los followers como modelos globales a seguir. Con constancia y disciplina, configuran coordenadas sociales y producen efectos identificatorios masificantes. La youtuber y ahora empresaria Emma Chamberlain es a sus 22 años una de las jóvenes más influyentes a partir de sus videos y podcast llamados Anything goes que tratan sobre diversos temas como la moda, los afectos y la salud mental[1]. Lo que más se ha valorado de su estilo es la autenticidad, ese hablar sin pelos en la lengua y sin embellecerse con filtros ni maquillajes. Inclusive varios de sus videos se tratan de relatos sobre sus problemas como ataques de pánicos o momentos de depresión, en los cuales cuenta en detalle sus sufrimientos. Ante esto los followers aportan frases de consuelo, empatía, comprensión y confirman el me pasa lo mismo.

Es aquí donde ubico ese rasgo en el cual la expresión de la supuesta autenticidad del yo se devela como una estrategia para su afirmación con el consecuente velamiento de la división subjetiva. El recurso a la palabra en el slogan de hablemos de implica una especie de catarsis que se propone como una prótesis yoica más.

En este punto podemos tomar las palabras de Christiane Alberti: “La función de la palabra está afectada, escotomizada. Es una palabra en la que lo dicho está tomado al pie de la letra, sin incluir la dimensión de lo inconsciente: el sujeto equivale estrictamente a lo que dice, mientras que el psicoanálisis enseña que el sujeto siempre dice más de lo que sabe. Cuando habla, se traiciona a sí mismo: en las fallas de su palabra, que no domina, hay un más allá de lo que dice. Es ahí que la interpretación encuentra lógicamente su lugar. Hoy, el margen de la interpretación no está asegurado, ya que lo dicho se reduce a lo dicho.[2]

A partir de la palabra escotomizada podemos ubicar una pregunta ¿Qué efectos tiene esto sobre el cuerpo hablante?

La paradójica apuesta del psicoanálisis

Ante las fallas de las ofertas yoicas, aparece la consulta como intento de lazo. Es la oportunidad de apostar al sujeto dividido en tanto sea posible, al surgimiento de un más allá de la palabra que produzca un pasaje al decir. Lacan en el Seminario 16 nos advierte que a partir de la asociación libre el psicoanálisis le hace una propuesta paradójica al sujeto, ya que implica que es llevado a ser cuestionado justamente en los significantes que lo sostienen. Lacan lo dice con la frase “no ser el que sostiene lo que se presenta”, y es ahí que nuestro lugar es justamente sostenerlo “durante todo el tiempo en que él no puede encontrarse respecto de la causa de su discurso.” [3]

Articulo esto con el término apuesta desde una nueva perspectiva: la del vértigo que entraña el lugar que nos toca en nuestra práctica analítica, en tanto que encarnamos algo desconocido que presta su sostén a la transferencia, ese loco nuevo amor que aloja, que hace posible atravesar una experiencia que es división, deser, contingencia. Y orientar al sujeto a enfrentarse con lo más íntimo y más extraño, con el único prójimo que tenemos según Lacan: “No hay prójimo salvo ese hueco mismo que hay en ti, el vacío de ti mismo”.[4]

En cada sesión, en cada análisis nos toca estar allí para hacer semblante de garantía, para que el sujeto no se extravíe demasiado, no sienta la angustia de la vida como desaparición, haga de sus marcas otra cosa que un destino trágico ineludible, le de carne, cuerpo y poder[5] a las palabras y acepte la disonancia introducida por lo real. Que el sujeto esté allí para hacer de un acto certidumbre es nuestra apuesta, a partir de una posición que es creencia, creencia que el padecimiento es en principio la materia con la cual el sujeto va construyendo, ensamblando, creando una salida singular, fuera de la normalidad pretendida y más allá de las clasificaciones y de cualquier imposición identificatoria, sustento de todo ejercicio de poder. ¿Podremos considerar entonces el bien decir en la experiencia analítica como un acercamiento a una autenticidad diferente a la propuesta por la época? Entiendo que la apuesta del psicoanálisis será siempre dar un paso más hacia la potencia creadora del decir.


[1]Javi Lara. “Emma Chamberlain y la autenticidad en redes sociales”. Revista Revista.  Publicado el abril 11, 2022 abril 13, 2022. https://revistarevista.com/emma-chamberlain-autenticidad-redes-sociales/

[2] Alberti, C. “Libertad de expresión. ¿Es la verdad amable?”. Intervención en el marco de la Permutación de buró de la FAPOL, 25 de junio de 2022. Libertad de expresión ¿Es la verdad amable? – FAPOL Español

[3] Lacan, J. Seminario 16 De un Otro al otro.  Ed Paidós. Bs As. 2008. Pág 20

[4] Ibid., pág 24

[5] Ornicar?  Decir. Pág 8. Grama Ediciones. 2023


Bibliografía

Alberti, C. “Libertad de expresión. ¿Es la verdad amable? Intervención en el marco de la Permutación del buró de la FAPOL, 25 de Junio de 2022. Libertad de expresión ¿Es la verdad amable? – FAPOL Español

Fajnwaks, F. “Cómo vivimos hoy. Nuevos goces: el cuerpo y la aversión por el lenguaje en el siglo XXI”. Colección Grulla. 2015

Lacan, J. Seminario 16 De un Otro al otro.  Ed Paidós Buenos Aires. 2008

Miller, J. A. “Una Lectura del Seminario de un Otro a otro”. Freudiana N°55, 2007. España.

Ornicar?  Decir. Grama Ediciones. 2023

“Paradojas de lo Indivisible”

Por Pía Fracchia

Paradojas

Pensamos los Estilos de Vida como “Modos compartidos de goce, organizados bajo un rasgo identificatorio, estetización de un modo común de goce, identificación que funciona como pantalla, bella, estética, detrás de la cual se esconde un modo de gozar”[1].

Y a la vez sabemos sobre lo solitario y ominoso del goce, y de su opacidad.

Entonces: ¿qué decimos cuando decimos modos compartidos de goce; qué se comparte; el goce o la pantalla? y ¿de qué belleza hablamos; podría esta a veces funcionar más bien como una especie de estética del horror?   

 Asociaciones

Reflexionando sobre estas preguntas recordé una novela maravillosa: La Soledad de los Números Primos, de Paolo Giordano[2]. Los números primos son aquellos números naturales que no son divisibles más que por sí mismos y por el uno; y la novela narra la historia de dos sujetos que marcados por la tragedia de sus infancias viven en una inmensa soledad, rechazando y sintiéndose rechazados por el mundo que los rodea. El azar decide juntarlos y si bien sus caminos se cruzan -dando lugar a algo de lo indiscutible del amor- hay presente un impedimento por el cual no terminan de conseguirlo. Sujetos que no se dejan dividir fácilmente por el otro.

Luego me resonó una expresión actual y juvenil: “esta/estaba/estoy en una”. Expresión que entiendo como un estado muy personal, una especie de burbuja, aceptada y justificada.

Pero la frase que se me repetía era “la soledad del goce”. La googlee y para mi sorpresa encontré un articulo inédito de J-A Miller[3] llamado La Soledad del Goce. Allí ubica la falta de complementariedad de la sexualidad humana por fuera de los mitos, habiendo logrado la ciencia perturbar hasta la biología; separando la procreación del acto sexual. Cuerpos con un raro funcionamiento que no sirve siquiera para establecer la relación sexual con otro cuerpo. Eso que Freud llamó pulsión y Lacan goce. La pulsión como un mito que permite pensar la paradoja del goce: hace falta un objeto, pero este puede ser remplazable porque sólo sirve para que algo pueda gozar-se.   

Se goza de una parte del cuerpo del otro, pero ese goce se localiza en el cuerpo de uno; es un absoluto, cada uno con su goce. Encerrados en una prisión de fantasmas, síntomas, deseos, recuerdos, ideas, amores, odios, alegrías, sufrimientos; y todo esto para poder gozar-se y este gozarse para nada. Una verdad-cínica dice Miller.

Soledad, Velos y Fallas

El ser hablante como un número primo en su goce, pero igual ¡hay lazo!

Es difícil entender, dice Miller, como los distintos modos del lazo logran meterse a pesar. El goce necesita instrumentos y el verdadero complemento está ahí, en ese objeto que se reencuentra y funciona como precioso tapón. Ahí la conexión con la civilización: ¡provee de qué gozar! y al compás de sus movimientos los modos de goce y los síntomas se renuevan.   

Soledad estructural velada por ideales, amores, altruismos; y estilos de vida como formas de agrupar goces solitarios en el intento de amortiguar, despatologizar e incluir -sin tanto prejuicio- la rareza. Igual, eso no resuelve todo, también falla, y ahí cuando el velo no alcanza aparece el deseo de hablar con un analista.

La soledad -dice Miller- se descubre en el consultorio y el analista debe sostenerse a la altura de esta verdad, funcionando como instrumento para que el sujeto no tenga tanto miedo cuando esta se devele.

Últimas paradojas. Este esfuerzo actual por normalizar el goce puede a veces coagularse entorpeciendo la división subjetiva, el desciframiento y funcionando como rechazo del inconsciente. Diría, intento de solución y obstáculo a la vez; y nuevos modos de presentaciones clínicas con la que hay que arreglárselas.

Aquí me pregunto qué efecto puede haber tenido el psicoanálisis a lo largo de la historia en la civilización con su orientación que va del mito a la estructura, es decir, hacia cierta separación con la historia edípica, el Otro, la Religión, los mandatos, la crítica superyoica, etc, etc, y de ahí a la identificación con el síntoma/goce propio develando esa cínica verdad: “cada uno está en uno”.

Finalmente: ¿cómo despatologizar ese raro funcionamiento estructural sin hacer lazos masificantes? y ¿cómo dar lugar al goce del Uno, a un estilo singular, a una identificación que apunte más al síntoma propio que a la pantalla compartida sin quedar en el cinismo? Pienso, a la manera de una subversión creativa y el análisis como una forma posible. Allí la apuesta: una ética siempre a medida.  


[1] J-A Miller, Eric Laurent; en Argumento II Jornadas EOL Delegación Mendoza: “Estilos de Vida, ¿A qué apuesta un psicoanálisis?”.

[2] Paolo Giordano, “La Soledad de los Números Primos”, Ed. Salamandra, 2011. 

[3] J-A Miller, “La Soledad del Goce”, en Revista Registros – GOCES, Tomo Arcoiris, Junio 2020.

Le stylo

Andrea V. Zelaya

1. Con Lacan sabemos, desde el texto Obertura de los Escritos, que el estilo es un modo de goce en y con el objeto a y por supuesto leído aprés coup.

Francisco Otta[1], propone cuatro definiciones de estilo, de las cuales destaco dos: 1- punzón con el cual escribían los antiguos sobre tablas. 2- complejo de síntomas que refleja la forma de sentir y actuar de un individuo o de una colectividad.

2. Me interesa subrayar la vertiente del síntoma en psicoanálisis como un estilo singular que, a la vez, marca, punza una manera, un modo respecto de un movimiento artístico, de una colectividad, de una cultura; y agrego, de una Escuela. En esta línea Lacan en 1957 plantea a la enseñanza freudiana como la verdad más escondida en las revoluciones de la cultura. Dice: “Esta vía es la única formación que podemos pretender trasmitir a aquellos que nos siguen. Se llama: un estilo.”[2] Se transmite una enseñanza donde la verdad se esconde, se reprime, se niega y se reniega también en una cultura y late en entre líneas, grita para ser dicha, pero no alcanza a la palabra, susurra su latido en silencio, su punzamiento con un modo de circular gozoso. La formación de cada analista y su transmisión es a través de un estilo que se encuentra por azar y en cuya contingencia cesará de no escribirse.

3. En la experiencia analítica hay un saber sobre las modalidades pulsionales que depositó el lenguaje y provocó la división en un sujeto por las palabras punzantes que lo han tocado y traumatizado. Este es un estilo escondido en el fantasma.

4. El trabajo de la transferencia por el cual gira la experiencia analítica permite dilucidar el fantasma y la puesta a punto del síntoma. Es un estilo como modo de goce singular. Hay una distancia de la alienación al Otro social que implanta modalidades en los estilos de vida epocal, se separa de ella y del objeto que coaguló el goce fuera del cuerpo.

5. En la experiencia analizante se trabaja sobre la elucubración del lenguaje, se recorta la equivocidad de la palabra que localiza un trazo como modo de gozar en un cuerpo singular e incorpora un estilo ya no escondido ni alienado, ni ficcionado en el Otro, sino como una posible escritura nueva. Desde esta perspectiva el analista va localizando a su vez, un estilo a medida que controla su acto, su práctica, llamada en el Seminario XIX lo que “[…] hace obcesión [escrita con c] al goce que decide una práctica”[3]

6. En la transferencia de trabajo el analista trasmite su experiencia analizante y por ello Lacan deseaba una Escuela de analizantes. Se causa una Escuela [ hoy estamos trabajando para el segundo año de Jornadas de la Delegación de la EOL en Mendoza] por la transferencia de trabajo de un estilo a otro, en palabras de J.-A. Miller: “La transferencia de trabajo significa que no basta transferir los resultados. De aquí que Lacan sostuviera que ante todo quería transmitir un estilo, lo cual no está del lado del mimetismo […]. Transferir un estilo significa que no se transfieren los contenidos, no se transfieren los temas, no se transfieren las fórmulas. En este sentido, transferir un estilo equivale a transferir trabajo” [4]

7. La transmisión de un estilo se vivifica en el pasaje del trabajo de la transferencia sobre las modalidades de goce a una transferencia de trabajo orientada por lo imposible de decir que punza y precipita una escritura con otros. Estilo que se escribe desapegado [5]del fantasma.


[1] Otta, Francisco Breviario de los estilos. Editorial universitaria, Comarán. Santiago de Chile. Año1967. p. 9

[2] Lacan, Jacques. Escritos 1 “El psicoanálisis y su enseñanza” Siglo XXI editores Argentina. Buenos Aires Año 2002. .430

[3] Lacan, Jacques, [ [1972-1973]El seminario, libro XIX, …o peor. ‘Reseña del seminario XIX”. Editorial Paidós. Buenos Aires. Año 2012 p 242

[4] Miller, J.-A. El Banquete de los analistas. Los cursos psicoanalíticos de Jacques- Alain Miller Editorial Paidós. Buenos Aires. Año 2000. p.173

[5] Miller, J.-A. Sutilezas analíticas. Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller “Posición del analista” Editorial Paidós, Buenos Aires. Año 2011. p 55

2° ACTIVIDAD PREPARATORIA

El jueves 21 de septiembre se llevó a cabo la 2° Actividad Preparatoria hacia las 2Jornadas de la EOL Delegación Mendoza que nos convoca bajo el título «Estilos de vida. ¿A qué apuesta un psicoanálisis?».

En esta oportunidad contamos con la intervención de Pía Fracchia y Julieta Tristán (Asociadas a la EOL Delegación Mendoza y miembros de la Comisión Científica), y las participaciones espaciales de Luis Tudanca y Andrea Zelaya, ambos Miembros de la EOL y de la AMP. Por su parte, Lucas Simó estuvo a cargo de animar la mesa y la conversación a partir de los trabajos que se presentaron.

Compartimos la riqueza de cada una de estas singulares enunciaciones.


Le stylo

Andrea V. Zelaya

1.Con Lacan sabemos, desde el texto Obertura de los Escritos, que el estilo es un modo de goce en y con el objeto a y por supuesto leído aprés coup.

Francisco Otta[1], propone cuatro definiciones de estilo, de las cuales destaco dos: 1- punzón con el cual escribían los antiguos sobre tablas. 2- complejo de síntomas que refleja la forma de sentir y actuar de un individuo o de una colectividad.

2. Me interesa subrayar la vertiente del síntoma en psicoanálisis como un estilo singular que, a la vez, marca, punza una manera, un modo respecto de un movimiento artístico, de una colectividad, de una cultura; y agrego, de una Escuela. En esta linea Lacan en 1957 plantea a la enseñanza freudiana como la verdad más escondida en las revoluciones de la cultura. Dice: “Esta vía es la única formación que podemos pretender trasmitir a aquellos que nos siguen. Se llama: un estilo.”[2] Se transmite una enseñanza donde la verdad se esconde, se reprime, se niega y se reniega también en una cultura y late en entre líneas, grita para ser dicha, pero no alcanza a la palabra, susurra su latido en silencio, su punzamiento con un modo de circular gozoso. La formación de cada analista y su transmisión es a través de un estilo que se encuentra por azar y en cuya contingencia cesará de no escribirse. Seguir leyendo


Paradojas de lo Indivisible

Por Pía Fracchia

Paradojas

Pensamos los Estilos de Vida como “Modos compartidos de goce, organizados bajo un rasgo identificatorio, estetización de un modo común de goce, identificación que funciona como pantalla, bella, estética, detrás de la cual se esconde un modo de gozar”[1].

Y a la vez sabemos sobre lo solitario y ominoso del goce, y de su opacidad.

Entonces: ¿qué decimos cuando decimos modos compartidos de goce; qué se comparte; el goce o la pantalla? y ¿de qué belleza hablamos; podría esta a veces funcionar más bien como una especie de estética del horror? Seguir leyendo  


La dignidad del decir

Julieta Tristán

La autoafirmación yoica

Actualmente prima el derecho a la “libre expresión” en un amplio sentido: cada persona o comunidad tiene la posibilidad de legitimar por diversos canales sus preferencias, elecciones, formas de vida, opiniones y afectos; desde lo social se lee como un progreso hacia una sociedad más tolerante y abierta que abre las vías para el empoderamiento y la superación personal. Y en cierto sentido es así. Pero a partir del tema que hoy nos convoca es posible ir haciendo lecturas sobre algunos fenómenos que impactan en la subjetividad de la época. Influencer es la denominación de quienes se dedican a mostrar determinados estilos de vida “funcionales”: van estableciendo referencias y parámetros yuxtapuestos que son tomados por los followers como modelos globales a seguir. Con constancia y disciplina, configuran coordenadas sociales y producen efectos identificatorios masificantes. La youtuber y ahora empresaria Emma Chamberlain es a sus 22 años una de las jóvenes más influyentes a partir de sus videos y podcast llamados Anything goes que tratan sobre diversos temas como la moda, los afectos y la salud mental[1]. Lo que más se ha valorado de su estilo es la autenticidad, ese hablar sin pelos en la lengua y sin embellecerse con filtros ni maquillajes. Inclusive varios de sus videos se tratan de relatos sobre sus problemas como ataques de pánicos o momentos de depresión, en los cuales cuenta en detalle sus sufrimientos. Ante esto los followers aportan frases de consuelo, empatía, comprensión y confirman el me pasa lo mismo. Seguir leyendo


Estilo

Luis Tudanca

Fantasma

En el argumento de las jornadas de la Delegación Mendoza de la EOL se cita al Lacan de la obertura de los Escritos dónde afirma: “Es el objeto quién responde a la pregunta sobre el estilo que planteábamos de entrada.”[1]

En una primera aproximación afirmaré entonces que el objeto a comanda y conforma lo que designamos como estilo de alguien. ¿Pero ubicado en qué lógica? Responderé: en la lógica del fantasma. O sea, habría una posibilidad de pensar el estilo sostenido desde el fantasma fundamental. Si fuera así el lazo social estaría muy dificultado.

Queda entonces sospechar, si seguimos estas coordenadas que propongo, que hay un estilo en el inicio de un análisis, que devela una realidad sufriente para el sujeto, y un estilo a partir del atravesamiento del fantasma que encaja mejor en la modificación que se obtiene de una realidad desdibujada a reconfigurada. Este momento es el que llamaríamos, con Lacan, “no sin angustia”.

Leo así el argumento en el punto que se afirma que el estilo es como un Jano: por un lado, tiene relación con el Otro y por otro lado tiene relación con el objeto a. Es decir, hay un estilo sostenido en el Otro, que no es más que el fantasma, el Otro de cada quién, y un estilo sostenido en el objeto a, a partir de la caída de ese Otro.

O sea, un estilo con Otro, un estilo sin Otro. Seguir leyendo

De una cuestión preliminar al tratamiento de los estilos de vida.

Pablo Requena

Podemos decir luego de leer el argumento que habría estilos y estilos. Sin hacer una valoración moral, hay que saber de las posibles divergencias a la hora de su constitución, su elección o su posible decantación. Miller lo propone como un sintagma para “leer un rasgo de la época” con el que nombra “modos colectivos de goce organizados bajo un rasgo identificatorio”[i]. Un rasgo tomado del Otro social que tendría una función: organizar, nombrar o enmarcar algo del modo de goce.

A su vez É. Laurent aclara que sería al modo de una “pantalla”[ii], resaltando su dimensión estetificada, detrás de la cual estaría “este modo de gozar”. “Este modo de gozar” induce a pensar en una diversidad de modos de gozar que no habría que hacer equivaler a diversidad de estilos, ya que los estilos de vida podrían encuadrarse en una misma lógica: Un rasgo tomado del Otro que funciona como pantalla-estética. Esta diversidad de estilos por lo tanto no debemos equipararla con lo singular, que se despejaría al ir cerniendo algo de lo a-típico en cada anudamiento subjetivo, “resto de la fantasía”[iii], más allá de lo común o colectivizable. Es fundamental pensar entonces qué función podría cumplir este modo de goce estilo pantalla, para no perderse en lo más variopinto de las presentaciones clínicas. Que Miller lo recorte como un modo de lectura de cuestiones de la época, no significa que lo promueva como ideal, sino que señala algo de las formas de presentación clínica actual.

Deslizo una formulación que Mauricio Tarrab utiliza para pensar las toxicomanías: “un goce usado como defensa”[iv]. ¿Algunas de las formas de presentación que aluden a los estilos de vida, no podrían quedar bajo una égida similar?

Despatologización y docilidad con los estilos de vida.

Miller aborda el tema de la despatologización, refiriendo que, en el lugar de las patologías, podemos ubicar los estilos de vida. Usando un estilo milleriano de abordaje de los temas podemos poner:

Agrego estructuras clínicas. “En su lugar” implica un cierto efecto metafórico, que no deja de conservar algo de lo anterior. Miller hace una pequeña digresión para relativizar el fin de la clínica que supondría la despatologización: “conservaríamos las distinciones de la clínica al nivel subordinado de la hipótesis”[v]. No descarta la distinción clínica.

Si bien el asunto fundamental es no avanzar en lo social con categorías o clasificaciones diagnósticas, la orientación clínica no deja de ser una brújula que hay que seguir calibrando aún en la época postmoderna, de las soluciones democráticas. Marcelo Barros, no deja de recordar una y otra vez lo que decía Winnicott: “Si usted no diferencia la neurosis de la psicosis, que Dios ayude a sus pacientes psicóticos”[vi].

Podemos preguntarnos: ¿Qué relación tiene el sujeto con su estilo? ¿El estilo es del orden del ser? ¿Es del orden del tener? ¿O del saber hacer ahí? ¿Es del orden de la postura? ¿De cierta mascarada? ¿Dice algo del deseo?

Podemos deslizar algo de los estilos según se desprendan de un orden de hierro o “de yerro”. Diferenciar lo que se impone como cierto dictamen, un “cierto imperativo que coagula al sujeto en lo que el Otro le demanda que sea”[vii], de la posibilidad de uso, equivocidad o retoquecito singular, “actos de apropiación de nuestra herencia simbólica”[viii]. Habrá estilos que se presenten al modo holofrásico, con una densificación particular que dificulten el uso, que se presenten como algo “esencial”, que se resistan, y quizás con razón, a ser conmovidos, al modo de una compensación imaginaria. Y otros que, sin dejar de tener un lugar protagónico, no anulen la dimensión de uso o de cierta distancia con el mismo, que recortando o enalteciendo un rasgo, puedan enlazar algo de lo singular en lo social.

Autodeterminación y reforzamiento yoico.

Dos temas que considero sería importante poner al trabajo en las jornadas. La autodeterminación es un término equívoco. ¿Qué implica este redoblamiento entre auto y determinación? ¿De dónde nace la autodeterminación, qué la motiva? ¿Es una posición o decisión particular o esconde algún tipo de imposición o empuje externo no del todo advertido? ¿No habría una diferencia entre la determinación del deseo y la idea de tratarse a uno como objeto a definir, diseñar?

Cuándo se está desabonado del inconsciente, o cuando se autorecusan las marcas subjetivas, ¿a qué se aferra un sujeto? Una respuesta que podemos extraer del argumento es al reforzamiento yoico.

El reforzamiento yoico es un tema a considerar seriamente. Toda la primera enseñanza de Lacan, con su explícito retorno a Freud, fue en torno a evidenciar los desvíos del psicoanálisis en relación a este tema. Si bien hay algo de la época que insiste desde este lugar, pareciera ser sobre un fondo de persistencia en el tiempo. Podemos decir, el reforzamiento yoico “es malo, no conviene”. ¡Pero eso insiste! ¿Cómo entender el reforzamiento yoico? ¿Por qué perdura su empuje? ¿Qué es lo que pareciera tratarse desde este lugar? ¿Por qué muchos sujetos se aferran a este modo de pretender resolver su malestar? Más que un rechazo de pleno, es fundamental sostener la pregunta sutil que aparece en el argumento: “¿Cuándo esto comienza a operar como un obstáculo…?”. Si a cada uno su estilo, si ningún goce es el que conviene, ¿qué es lo que nos autoriza a intervenir? El argumento invita a reconsiderar el “concepto de conflicto en la clínica”, asociado al pathos y la angustia, única brújula que enmarca la intervención.

Precisar esas cuestiones, quizás nos de pistas para reenmarcar algunas posiciones en la clínica, resituando el lugar que puede tener lo imaginario en la experiencia analítica, sin dejar de pensar desde una orientación psicoanalítica.  La docilidad ante los estilos de vida hace lugar a esta necesidad de amortiguación, de espera, para captar el lugar que podemos ocupar ante estas presentaciones. No tanto en el sentido de obediencia a la época ni de corrección política, sino en el mismo sentido que lo planteaba Lacan, “de una sumisión completa (…) a las posiciones propiamente subjetivas del enfermo, posiciones que son demasiado a menudo forzadas al reducirlas en el diálogo al proceso mórbido, reforzando entonces la dificultad de penetrarlas con una reticencia provocada no sin fundamento en el sujeto”[ix].

Dóciles para captar que función ocupa, en este caso el estilo de vida en la economía psíquica, sin dejar de considerar que el mismo, como el delirio, la inhibición, los consumos, y las diversas formas de presentación, podrían presentarse como un modo de tratamiento del malestar que, a todos, singularmente, nos afecta. Y abrir la pregunta por la apuesta, cada vez, en cada caso que se presenta, ¿qué más le podría ofrecer un psicoanálisis al sujeto que nos consulta?


[i] MILLER, J.A. “El Otro que no existe y sus comités de ética” Ed. Paidós. Bs As. 2005. Pág 14. Extraído del argumento.https://drive.google.com/file/d/1E5vhnZW8O0s3m89Fx66GnchlhSU7fDz_/view

[ii] LAURENT, E. “El sentimiento delirante de la vida”. Colección Diva. Bs.As. 2011. Pág. 46. Extraído del argumento. https://drive.google.com/file/d/1E5vhnZW8O0s3m89Fx66GnchlhSU7fDz_/view

[iii] Ibid; pág. 33. Extraído del argumento. https://drive.google.com/file/d/1E5vhnZW8O0s3m89Fx66GnchlhSU7fDz_/view

[iv] TARRAB, M. “Algo peor que un síntoma”, en “Psicoanálisis aplicado a las toxicomanías”. Grama. Bs.As. 2010. Pág. 80.

[v] MILLER, J-A. “Todo el mundo es loco”, en Revista Lacaniana de Psicoanálisis N°32. EOL. 2022. Pág. 18. EOL.

[vi] BARROS, M. “El sinthome. Desde una perspectiva freudiana”. Grama. Bs.As. 2023. Pág. 26

[vii] BARROS, M. “Intervención sobre el Nombre del Padre”. Grama. Bs. As. 2014. Pág. 64

[viii] Ibid; Pág.57

[ix] LACAN, J. “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis”. Escritos 2. Siglo 21 editores. Pág. 516.

Estilos y apuesta

Eleonora Abramovich

La invitación a la escritura me permitió poner a dialogar e interrogar lo que podrían ser los estilos y la apuesta en psicoanálisis, con lo que estoy trabajando en un cartel sobre el Seminario 16 de Lacan.

La frase de Miller en el argumento de las Jornadas: “nos toca poner nuestra práctica al compás de nuestra era, sin nostalgias, sin amarguras, sin espíritu de revancha”[i]. Parece un pivot fundamental para poder pensar. Para no caer en la lógica de, cualquier tiempo pasado fue mejor o de convertir al psicoanálisis en el discurso de todos los discursos.

Lacan en Obertura… de los Escritos 1 dice: “»El estilo es el hombre mismo», se repite sin malicia alguna, ni inquietarse porque el hombre ya no sea una referencia tan segura”.  Agrega más adelante bajo la forma de pregunta: “¿Suscribiríamos la fórmula: el estilo es el hombre, con solo prolongarla: el hombre al que nos dirigimos?”[ii]. Aquí se abren algunas de mis preguntas sobre los estilos y la apuesta. 

Sabemos que nuestra posición con respecto a la angustia es particular. No nos ubicamos del lado de la eliminación porque si no iríamos por la senda del todo es posible. ¿Desangustiar?[iii], es el título que propone Eric Laurent al primer capítulo de Ciudades Analíticas. En este desarrollo  Laurent responde que la introducción de la pregunta sobre el deseo y el estatuto de la interpretación  pueden ser algunas orientaciones para hacer con la angustia.  Poniendo en relieve lo que sitúa Lacan en La Dirección de la cura… planteando que desangustiar implica hacer consistir al síntoma para hacer jugar la interpretación.

Entonces la pregunta: ¿estilos, como maneras singulares de hacer con la angustia? Se desprende entonces una cuestión que menciona Lacan en el Seminario 7: “¿Debemos nosotros, con la esperanza de hacer acceder a nuestros pacientes a la posibilidad de una felicidad sin sombras, pensar que puede ser total la reducción de la antinomia que Freud mismo articuló tan poderosamente?[iv]

El psicoanálisis es un discurso dice Lacan, que permite hacer de esta práctica una práctica trasmisible, cuya apuesta puede ser la palabra, pero no solo, sino también el silencio como invitación al despliegue del discurso. Considero que no es una práctica que se dé sin evaluar los riesgos de la apuesta que se hace. Entre estas que el psicoanálisis no sea un saber distante, que se mira desde lejos como un discurso complejo y sin cuerpo, sino que sea, una a-puesta de estilos.

Sigo con los estilos, es que en estas Jornadas se nombra aquello que puede ser discutido también, los estilos, ¿cómo efectos por venir? Me interroga la cuestión del estilo y la apuesta con la frase de Lacan del 75 en EE.UU cuando habla en las Universidades;  dice que: “Un análisis no ha de ser llevado demasiado lejos. Cuando el analizante piensa que es feliz por vivir, ya basta”[v]. (Silvia Ons considera que lo hace como política para hacerse escuchar por los norteamericanos) ¿Cómo interpela esta cita la demanda actual de felicidad inmediata sin perder la brújula de un análisis?

Y también la apuesta, alrededor de la de Pascal gira gran parte del Seminario 16. Entonces algo que puede decantar es que la apuesta del psicoanálisis no es equivalente a la  de Pascal.  El Seminario nos ofrece este embrollo quizás para separar este punto.  Pascal apuesta a algo que puede ser seguro: si creemos en Di-s es posible una infinidad de vidas infinitamente felices, mientras que la otra apuesta no. Por ende, el significante que propone las Jornadas, llama a pensar sobre el hacer y el lugar del analista en esta época, en el hacer con la contingencia, con los arreglos posibles frente a eso que no es posible. La apuesta del psicoanálisis es también un llamado a hacer con un estilo, que no es el del imperativo de la felicidad absoluta.

Miller en Hacia Pipol 4 dice «Los efectos psicoanalíticos no dependen del encuadre sino del discurso, es decir de la instalación de coordenadas simbólicas por parte de alguien que es analista, y cuya cualidad de analista no depende del emplazamiento de la consulta, ni de la naturaleza de la clientela, sino más bien de la experiencia en la que él se ha comprometido»[vi]. Pienso, no hay forma que el psicoanálisis apueste a los seguro o a lo infinito, entonces podemos pensar como pequeño recorte que los estilos ¿podrían ser, efectos de análisis?


[i] MILLER, J.-A, “Todo el mundo es loco”. Lacaniana No 32, Buenos Aires. Grama. 2022.

[ii] LACAN, J. “Obertura de esta recopilación”. Escritos I, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, pág. 22.

[iii] LAURENT, E. Ciudades Analíticas. Tres Haches, Buenos Aires, 2004, pág.10.

[iv] LACAN, J, (1959-60) El Seminario, libro 7, La ética del Psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires, 2004.  pág.61

[v] LACAN, J. “Conferencias y charlas en universidades norteamericanas, nov. – dic”. 1975. https://www.lacanterafreudiana.com.ar

[vi] MILLER, J.-A. Hacia PIPOL 4, http://ampblog2006.blogspot.com, 2007.

Estilos // Estilo

Haydee Beneitez

El argumento de las Jornadas provocó algunas reflexiones que invito a trabajar, a mi entender la propuesta de lo que denominan ESTILOS // ESTILO voy a tratar de ubicar lo que tienen de semejante y lo que los diferencia.

Sea plural o singular el tema del estilo siempre toca un tema que insiste y es la IDENTIFICACIÓN la que nos acompaña toda la vida y no sostiene en los discursos con los otros, en un como si supiéramos de que hablamos o supiéramos de que se trata cuando hablamos. Esto nos introduce también en el próximo Congreso Mundial de la AMP. Pero hoy en Mendoza la EOL Delegación nos convoca a investigar diversos caminos para dilucidar estos temas.  Una pregunta a trabajar  en las jornadas ¿El estilo es sólo del sujeto analizante o ponemos también a trabajar también el del analista?  Los estilos producen un efecto segregativo, ¿cómo afecta a la Escuela? ¿es soportable la diferencia?

Se nos advierte  que el plural Estilos apuntaría  a los grupos identificados a un rasgo del líder, además ese rasgo les permite identificarse entre ellos. Grupos religiosos, políticos, terapéuticos, deportivos, barras bravas en todos los ámbitos no solo el futbol. En todos los casos se actúa en pos del bien común pero el psicoanálisis sabe de ese discurso yoico que engaña. Por eso el tema de la identificación es también una propuesta para las Jornadas porque sale mencionada en el argumento.

El tema identificación parece obvio en nuestra jerga, Freud la plantea como “la  más temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra persona”[i] pero Lacan se tomó el trabajo de recorrer en la identificación, lo Imaginario con el espejo, lo Simbólico con el significante como protagonista, y  lo Real primero con la pulsión y luego con el goce o sea  lo imposible de la no relación sexual. Para no caer en la farsa del Yo (je) que domina el discurso veremos cómo Lacan logra no dejarse engañar por su fantasma.

Primero la identificación sucede en los humanos, como una necesidad que surge de algo que nos falta porque alguien nos la  quitó.  Hoy con Lacan decimos el lenguaje es el origen de todos los padecimientos humanos  y nos introduce en el mundo de los engaños  para encontrar un equilibrio buscando una prótesis,  pueden ser disfraces, banderas que levantamos, estandartes que llevamos para soportar lo que no hay aunque esa falta siempre se presenta en forma de inhibición, síntoma o angustia. A veces encontramos una salida a ese destino inexorable y esa salida  es el análisis, que nos deja sin soportes incluso se produce una deflación del deseo pero no hay que ser  pesimista. Ante eso recordamos con Lacan que  hace “un elogio de la subjetividad creativa que renueva la potencia de los símbolos”[ii], hay un número pequeño de sujetos que deben soportar la tarea de la creación, es necesario decir que eso se consigue  con el  Psicoanálisis.

Si tomamos a Freud,  él plantea 7 identificaciones.  Lacan las retoma en el Seminario 12, poco consultado cuya traducción es compleja y se aconseja la de Bogotá. Me sorprende por la elaboración que hace de la Identificación y que gracias a Patricio Álvarez puedo traerles hoy esta indicación que permite aclarar la diferencia entre identificación al rasgo y primera identificación. No la voy desarrollar, pero puedo acercarles lo que restó de esa clase. “Es notable la analogía de ese concepto (el 0 de Frege) con lo que intenté formularles sobre la posición del sujeto apareciendo y desapareciendo en una pulsación siempre repetida, como efecto del significante…”[iii]. Frege se ve llevado a buscar el complemento del 0 y hace surgir el 1 que inicia la serie.

Freud habla de la primera identificación, como incorporación, comerse el padre necesario porque funda el cuerpo, funda un ser, le da vida y ese es el 1 que funda toda la serie de números.  En el momento que se produce la 1 funda el 0 que es el sujeto barrado el cual desaparece. A mi entender, nos encontramos con el momento intermedio entre lo Imaginario-Simbólico (Espejo- Significante) y lo Real Impacto de lalengua como acontecimiento de cuerpo

Solo quiero nombrar las 7 Identificaciones. Freud las elabora en un texto de 3 páginas

  1. Identificación canibalística del padre: Incorporación antes del amor incorpora el cuerpo y el padre le da un ser Instinto de Vida.  Es el 1, función lógica que no se puede predicar que funda el 0. Impacto del padre.
  2. Identificación a un rasgo del objeto amado.
  3.  Identificación al objeto rival (2, 3,4, Formación de síntoma)
  4. Identificación histérica a un rasgo de deseo.
  5. Identificación Homosexual. Todo el Yo se identifica al personaje del sexo opuesto
  6. Identificación al objeto.  Melancolía
  7. Identificación a la masa. El ideal lo encarna el líder y luego de yo a yo entre los adeptos con el rasgo del líder

Es importante pensar la identificación en la época del Otro que no existe, cómo cada uno se las arregla en el lazo con los otros, la violencia, el destrato, los excesos, comunidades de goce que los hace sujetos anónimos bajo el rasgo del líder.  El Psicoanálisis responde en el uno por uno y tiene la particularidad de no hacer desaparecer el síntoma sino que tenemos que servirnos de él como creencia para llevarlo al estatuto de lo imposible. Tarea difícil pero no imposible porque contamos con los fundamentos hasta nuevo aviso del sujeto del Inconsciente, el ser hablante y su goce

El estilo es del orden de lo singular. Miller nos recuerda que “Lacan  dijo que para hablar de Freud se refería al héroe trágico; sin embargo, el mismo se presenta como pionero, en los Escritos como resistiendo en el psicoanálisis a una fuerza mucho mayor las fuerzas de un imperio universal”[iv]. Lacan no se engañaba con este supuesto fantasma heroico y, para demostrar que no fue engañado, presenta esta Obertura mostrando que hay un lugar en su vida velado que se revela en este pequeño escrito de solo dos páginas que son un cierre en 1966 y a su vez una apertura a esos escritos todos dispersos. Esto se presenta como un Witz. Apertura y cierre.

Lacan refiere en su Escrito 1 esta frase de Buffon “el estilo es el hombre mismo[v].  Miller nos aclara que Buffon era muy reconocido en la Academia Francesa, autor de la Historia Natural en el s. XVIII. Esta frase es la definición misma del Estilo.  Buffon dice cada hombre es su estilo  y lo que define al hombre es el estilo. Se anticipa a Lacan al haber definido al hombre en el campo del lenguaje  por su estilo.

Hay una primera lectura que Miller indica que es  Imaginaria de esa frase que Lacan dice “muestra en ese lápiz ser un fantasma del gran hombre” [vi].  Este fantasma lo ordena en su libreto y toma su casa entera. Organizaba toda la vida de la familia al servicio de su fantasma de gran hombre. Lacan no se siente capturado por esa imagen no se engaña con ese fantasma de gran hombre.

Una lectura Simbólico de esa frase Lacan dice que se le puede agregar  “El estilo es el  hombre al cual  nos dirigimos”[vii]. Acá Lacan no lleva a  la comunicación y dice el mensaje viene del Otro. Con esto subvierte a Buffon  en que cree que “Yo soy Yo” cuando en realidad el Otro es quien habla en el sujeto, apelando al mensaje invertido.

En eso párrafos alude a La Carta Robada de Alan Poe y ahora podemos preguntarnos por qué Lacan lo ubica a continuación aludiendo al destino del mensaje. Descifrar nuevamente el mensaje, es hacerse el destinatario del mismo. Aquí aparece según Lacan que el robo de la carta sería la parodia de nuestro discurso. Dice que es “el efecto que nosotros preferiríamos”[viii].

Freud es primero, el héroe trágico. A Lacan no le atemorizaba presentarse como una parodia de Freud aclarando que la parodia es lo que viene acompañando a lo primero, hay una precedencia, luego viene el trayecto parodiado.  Lacan prefiere ese efecto de la parodia al estatuto del amo del pensar. Porque la gracia de la parodia le permite encontrar el rasgo secreto irrisorio que mueve la historia humana.

Miller indica un error en la traducción porque al final no es Poe sino Alexander Pope. Poeta muy inteligente que prefería la sátira al lirismo. Cuando habla del estatuto de la parodia Lacan nos trae un poema El robo del rizo. El autor del poema extrae de esa epopeya un rasgo secreto irrisorio

Hay una linda mujer Belinda y un pretendiente que la sigue y en un momento que estaba frente al espejo le corta un rulo y se lo roba. Este es el tema del poema. Parece que hubo una querella entre las dos familias a partir de un chisme de un Señor. Los 5 cantos de Pope movilizan a los dioses y las diosas alrededor de la querella, que no es más que el rulo de Belinda.

Esa mecha es extraída de esa epopeya, es el rasgo secreto que mueve es esa pequeña cosa que Lacan nombrará objeto a. Alrededor de esta pequeña cosa se moviliza el mundo Imaginario y Simbólico del hombre.

Lacan usa este estilo es decir la irrisión de lo trágico para mostrar la dimensión real del objeto a que surge al final del análisis y que tiene un carácter de epopeya de revelación de esa pequeña cosa que movilizó toda una vida, sus pulsiones sus emociones su sufrimiento. “Es el objeto quien responde a la pregunta sobre el estilo que planteamos a la entrada”[ix]. Toda la epopeya gira alrededor nada más que de esto. Miller entiende que Lacan en sus escritos escribió su epopeya del análisis y su lucha heroica por el psicoanálisis todo esto gracias “de que él  no estaba engañado por su fantasma”[x].


[i] FREUD, S. “Psicología de las masas y análisis del yo” Obras Completas Tomo XVIII, Cap. VII, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1976.  Pág. 99 -104  

[ii] LACAN J. “Función y Campo de la palabra y el lenguaje” Escritos I.  Siglo XXI Editores, Buenos Aires. 2001, Pág. 227

[iii] LACAN, J. (1965) Seminario 12 Problemas Cruciales del Psicoanálisis. Clase 10   -3 de marzo de 1965.- Pág. 133. (Inédito) 

[iv] MILLER, J.-A. (1997) “El deseo de Lacan” Segunda Parte. Editorial Atuel-Anáfora. Pág.57 

[v] LACAN, J.  “Obertura de esta recopilación”. Escritos 1. Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2001.                               Pág. 3  

[vi] Ibíd.

[vii] Ibíd.

[viii] Ibíd. Pág. 4.

[ix] Ibíd.

[x] MILLER, J.-A. (1997) “El deseo de Lacan” Segunda Parte. Editorial Atuel-Anáfora. Pág. 65

1° Actividad Preparatoria

En el marco de las 2Jornadas de la EOL Delegación Mendoza que nos convoca bajo el título «Estilos de vida. ¿A qué apuesta un psicoanálisis?», el jueves 10 de agosto se llevó adelante la primera actividad preparatoria. Dicha iniciativa invita ponernos al trabajo, a sumergirnos en la lectura y las referencias, teniendo como horizonte lo que pondremos finalmente a conversar el 10 y 11 de noviembre, fecha en la que tendrán lugar dichas jornadas.

En esta ocasión invitamos a tres colegas de nuestra comunidad a recorrer algunos puntos expresados en el Argumento. Pablo Requena (Responsable del Comisión Organizadora para estas jornadas), Haydee Beneitez (Miembro de la EOL y la AMP) y Eleonora Abramovich (Cartelizante). Contamos con la presencia de Gastón Mena (Miembro de la Comisión Científica) quien estuvo animando la actividad.

Te presentamos las elaboraciones que esta invitación provocó en cada uno de ellos, las cuales propician, cada una en su estilo, una orientación para seguir conversando acerca de los «Estilos de vida. ¿A qué apuesta un psicoanálisis?»,

De una cuestión preliminar al tratamiento de los estilos de vida.

Pablo Requena

Podemos decir luego de leer el argumento que habría estilos y estilos. Sin hacer una valoración moral, hay que saber de las posibles divergencias a la hora de su constitución, su elección o su posible decantación. Miller lo propone como un sintagma para “leer un rasgo de la época” con el que nombra “modos colectivos de goce organizados bajo un rasgo identificatorio”[i]. Un rasgo tomado del Otro social que tendría una función: organizar, nombrar o enmarcar algo del modo de goce.

A su vez É. Laurent aclara que sería al modo de una “pantalla”[ii], resaltando su dimensión estetificada, detrás de la cual estaría “este modo de gozar”. “Este modo de gozar” induce a pensar en una diversidad de modos de gozar que no habría que hacer equivaler a diversidad de estilos, ya que los estilos de vida podrían encuadrarse en una misma lógica: Un rasgo tomado del Otro que funciona como pantalla-estética. Esta diversidad de estilos por lo tanto no debemos equipararla con lo singular, que se despejaría al ir cerniendo algo de lo a-típico en cada anudamiento subjetivo, “resto de la fantasía”[iii], más allá de lo común o colectivizable. Es fundamental pensar entonces qué función podría cumplir este modo de goce estilo pantalla, para no perderse en lo más variopinto de las presentaciones clínicas. Que Miller lo recorte como un modo de lectura de cuestiones de la época, no significa que lo promueva como ideal, sino que señala algo de las formas de presentación clínica actual.

Deslizo una formulación que Mauricio Tarrab utiliza para pensar las toxicomanías: “un goce usado como defensa”[iv]. ¿Algunas de las formas de presentación que aluden a los estilos de vida, no podrían quedar bajo una égida similar? Seguir leyendo


Estilos // Estilo

Haydee Beneitez

El argumento de las Jornadas provocó algunas reflexiones que invito a trabajar, a mi entender la propuesta de lo que denominan ESTILOS // ESTILO voy a tratar de ubicar lo que tienen de semejante y lo que los diferencia.

Sea plural o singular el tema del estilo siempre toca un tema que insiste y es la IDENTIFICACIÓN la que nos acompaña toda la vida y no sostiene en los discursos con los otros, en un como si supiéramos de que hablamos o supiéramos de que se trata cuando hablamos. Esto nos introduce también en el próximo Congreso Mundial de la AMP. Pero hoy en Mendoza la EOL Delegación nos convoca a investigar diversos caminos para dilucidar estos temas.  Una pregunta a trabajar  en las jornadas ¿El estilo es sólo del sujeto analizante o ponemos también a trabajar también el del analista?  Los estilos producen un efecto segregativo, ¿cómo afecta a la Escuela? ¿es soportable la diferencia?

Se nos advierte  que el plural Estilos apuntaría  a los grupos identificados a un rasgo del líder, además ese rasgo les permite identificarse entre ellos. Grupos religiosos, políticos, terapéuticos, deportivos, barras bravas en todos los ámbitos no solo el futbol. En todos los casos se actúa en pos del bien común pero el psicoanálisis sabe de ese discurso yoico que engaña. Por eso el tema de la identificación es también una propuesta para las Jornadas porque sale mencionada en el argumento. Seguir leyendo.


Estilos y apuesta

Eleonora Abramovich

La invitación a la escritura me permitió poner a dialogar e interrogar lo que podrían ser los estilos y la apuesta en psicoanálisis, con lo que estoy trabajando en un cartel sobre el Seminario 16 de Lacan.

La frase de Miller en el argumento de las Jornadas: “nos toca poner nuestra práctica al compás de nuestra era, sin nostalgias, sin amarguras, sin espíritu de revancha”[i]. Parece un pivot fundamental para poder pensar. Para no caer en la lógica de, cualquier tiempo pasado fue mejor o de convertir al psicoanálisis en el discurso de todos los discursos.

Lacan en Obertura… de los Escritos 1 dice: “»El estilo es el hombre mismo», se repite sin malicia alguna, ni inquietarse porque el hombre ya no sea una referencia tan segura”.  Agrega más adelante bajo la forma de pregunta: “¿Suscribiríamos la fórmula: el estilo es el hombre, con solo prolongarla: el hombre al que nos dirigimos?”[ii]. Aquí se abren algunas de mis preguntas sobre los estilos y la apuesta.  Seguir leyendo

2JORNADAS

Con mucha felicidad invitamos a todos y todas a participar de nuestras II JORNADAS ANUALES organizadas por EOL Delegación Mendoza.

Los días 10 y 11 de noviembre tendremos a expositores y expositoras súper interesantes acompañando y compartiendo en el Espacio cultural Julio Le Parc.

A partir de ahora iremos compartiendo información y mucha data para que nadie se quede afuera.

¡Los y las esperamos!